Róterdam: esa ciudad en la que están (bien) de la azotea

The Podium. Instalación diseñada por el estudio MVRDV para la azotea del Het Nieuwe Instituut y que estará abierta hasta finales de agosto. Foto: Estudio MVRDV.

‘El Asombrario’ viaja a Róterdam dentro de su programa de promoción de la ciudad como gran destino europeo de la arquitectura. Si ya es una locura en sí, en este mes aun más, pues desde 2016 celebra en junio el Mes de la Arquitectura. En este 2022, como botón de muestra de lo avanzados que se han posicionado en muchas materias, los de Róterdam han querido tirar la casa por la ventana. Mejor, por la azotea; porque han querido dar a conocer sus planes para reverdecer, para ser más sostenibles, empezando la casa por el tejado. O sea, desde las azoteas. Otra deliciosa locura arquitectónica, pero de la arquitectura más social y responsable, de esta ciudad. Os contamos por qué están (bien) de la azotea.

Róterdam fue arrasada por los bombardeos de la aviación nazi el 14 de mayo de 1940, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Una auténtica barbaridad. Pero del desastre supieron construir oportunidad. Y la ciudad fue rehecha –más bien, hecha– en las décadas posteriores con enormes inversiones, imaginación y la creatividad de grandes arquitectos, hasta convertirla en destino imprescindible para los amantes de la arquitectura contemporánea. La mayoría de esos edificios se remataron con azoteas en vez de con tejados. Hasta el punto de contar con 18 millones de metros cuadrados de azoteas, un millón de ellos en el centro urbano. Pero…

Pero la mayoría de ellas están infrautilizadas, y ahora se han puesto manos a la obra desde las autoridades locales a la ciudadanía, las empresas y los estudios de arquitectura para levantar una Róterdam más verde, convirtiendo esas azoteas en lugares al servicio de la sostenibilidad. Y es lo que explica hasta el 24 de junio el Roterdam Rooftop Walk (Paseo por las Azoteas, diseñado con la colaboración del famoso estudio de arquitectura MVRDV, fundado en esta ciudad en 1993).

A lo largo de 600 metros y 444 escalones de recorrido en naranja flúor, no solo ofrece a los turistas una ruta de vértigo uniendo varias azoteas del centro comercial de la ciudad, sino que es también un recorrido que explica de modo muy didáctico todas las opciones que ofrece una azotea: colocación de paneles solares o pequeñas turbinas o depósitos para recoger el agua de la lluvia, espacio para esparcimiento y juego de los más pequeños de la comunidad o para nidificación y refugio de aves (pensando sobre todo en los gorriones, que están en franco declive en Europa), aparte de sus amplias posibilidades para la creación de jardines y huertos comunitarios (se ofrecen soluciones ligeras, para evitar cargar los techos con pesos excesivos; de la misma forma, para evitar sobrecargas de pesados paneles solares, se están desarrollando ya algunos más ligeros –con la mitad de peso– a partir de plástico reciclado) o soluciones tan imaginativas como pequeños invernaderos que a la vez que acogen plantas sirven de soporte a paneles solares.

Más allá de este paseo a través de pasarelas provisionales ahora en junio, pueden encontrarse recorridos para apreciar la ciudad desde azoteas, organizados para turistas por Inside Rotterdam.

El Rotterdam Rooftop Walk, una pasarela de más de 600 metros que une este mes de junio diversas azoteas del centro comercial de la ciudad. Foto: Iris Van den Broek.

Y ya que hemos hablado del estudio MVRDV y de azoteas, es totalmente recomendable la instalación que han diseñado para la azotea del Het Nieuwe Instituut con motivo del Mes de la Arquitectura  , y que estará abierta hasta finales de agosto. Una divertida y llamativa gran atalaya en rosa fosforito (muy al estilo Miami y los ochenta) –The Podium lo han bautizado– con magníficas vistas sobre Róterdam, que servirá de privilegiado mirador diurno y como escenario estival para una programación cultural al caer el sol, que por estas latitudes y por estas fechas se hace de rogar (atardece pasadas las diez y amanece antes de las 5 y media).

Lo que pueden dar de sí las azoteas

Ya que estamos en el Het Nieuwe Instituut –uno de los 100 edificios más icónicos de la ciudad, diseñado por Jo Coenen e inaugurado en 1993– y metidos de lleno en las perspectivas más novedosas de la arquitectura, no podemos dejar de visitar en este centro la exposición de estudios de jóvenes arquitectos, fotógrafos, documentalistas que piensan y repiensan, crean y recrean la casa, el patio, la plaza, la calle, la ciudad… Una muestra sobre la parte más social de la arquitectura y del urbanismo, con una selección de 37 iniciativas en busca de urbes más amables, más sostenibles, más inclusivas. Iniciativas que piensan en soluciones para facilitar la convivencia, para mitigar los efectos del cambio climático, para adaptarse a los nuevos modelos de familia, para reducir las desigualdades de habitabilidad según los niveles económicos de sus habitantes; aquí se habla de los peligros de la gentrificación, de los sin techo, del uso del espacio público, de cómo facilitar la participación ciudadana, de la construcción con madera, del respeto a la memoria de una ciudad, del imperativo de avanzar hacia ciudades más sanas y naturalizadas. Y algo que me llamó la atención, tanto de esta exposición como de los paneles explicativos en el Paseo de las Azoteas: que no es un mero blablablá, sino que detrás de cada idea, proyecto, iniciativa, hay algo definido y estudiado, un estudio concreto, una empresa concreta, o un diseñador o una start-up que lo ha pensado y desarrollado, y que a través de un QR llega al público para avanzar en compartir buenas experiencias; para concretar y avanzar, vamos, y no quedarse en mareos y elucubraciones.

Las vistas desde el Podium son espectaculares, pero el foco enseguida se dirige hacia el gran edificio que queda enfrente, Depot, del que podríamos decir que es el almacén que se comió al museo. Es un edificio recubierto de espejos que asemeja la forma de un enorme tazón con un bosque de abedules y pinos en su azotea (¡ay, las azoteas verdes!); de ahí el juego de palabras en inglés: depot, depósito; pot, maceta. Mientras se alargan las obras en el gran Museo Boijmans Van Beuningen.

El edificio con forma de maceta, forrado de espejo y con un bosque encima, bautizado como Depot. Foto: Ossip.

(hasta 2028 o más allá, en una reforma integral a cargo del estudio holandés, con base en Delft, Mecanoo), se decidió levantar un edificio que sirviera de depósito de sus enormes colecciones de arte y diseño. Dicho y hecho. A lo grande. Como todo en Róterdam, desde las calles, al puerto, los canales, los hombres, los rascacielos: Pero aparte de almacén, ha sabido darle una vuelta de tuerca a su función –como tantas cosas y tantas tuercas en esta ciudad– para atraer turistas interesados en visitar un, digamos, museo distinto, donde lo que se ve es otra cosa bien diferente a lo que se suele ver en los museos convencionales: desde cómo se almacenan los cuadros a cómo se restauran. El público ha sabido entender este concepto de almacén / museo y se ha convertido en todo un éxito. Para no alargarme, va aquí otra de sus imaginativas propuestas: Ha seleccionado una veintena de obras maestras de la colección de pintura del museo, ¿y cómo las muestra? En vez de colgadas  en una pared, están colocadas entre cristales para que el visitante pueda, una vez más, ver lo que no se ve en los museos: el reverso de los cuadros, su cara B, que nos cuenta tantas cosas de la obra, desde sus cicatrices y restauraciones, a sus propietarios o los museos por los que ha viajado para exhibirse.

Seguimos por las nubes de Róterdam (los famosos cielos de los Países Bajos, tan bien captados por sus pintores de siglos atrás, como Ruisdael). Otra interesante muestra de ese camino hacia techos verdes es la que se ha comenzado a desarrollar en la enorme azotea del enorme Doelen (el Auditorio, considerado otro de los 100 edificios más representativos de la ciudad), donde se está realizando la transformación de su anodino y gris suelo de grava por un espacio verde, con una biodiversidad de decenas de plantas del territorio, y donde se ha puesto cuidado hasta en diseñar unas cabañitas llenas de maderas y recovecos para facilitarle el trabajo a las abejas y otros insectos polinizadores.

Y no nos podemos olvidar del Rooftop Park, construido entre 2009 y 2011, con un parque de 650 metros sobre un centro comercial en lo que era una vía de ferrocarril. Y la superficie del antiguo viaducto de hormigón Hofbogen , una de las primeras grandes estructuras en hormigón en Holanda, levantada en el cambio del siglo XIX al XX como infraestructura ferroviaria y que desde 2019 se está convirtiendo en un interesante parque longitudinal; es uno de los Siete Proyectos de Ciudad a los que da preferencia el gobierno municipal para desarrollar siete grandes proyectos que funcionarán como pulmones de una ciudad más verde.

El Markthal (2004-2014), de MVRDV, un mercado cubierto que acoge también 228 apartamentos. Uno de los iconos ahora de Róterdam. Foto: Ossip van Duivenbode.

Decididamente están (bien) de la azotea (verde)

A la vuelta del viaje, y ya que la mayoría de los españoles adonde viajan como turistas es a Amsterdam, mucha gente me ha preguntado: ¿Pero merece la pena una visita a Róterdam? A ver; no es un turismo para visitar una ristra de iglesias, catedrales, palacios, ruinas… Porque no hay. Es… otra cosa. Un alarde de arquitectura contemporánea. Ahí está su gran Estación Central ferroviaria, el Markthal (2004-2014), de MVRDV, los cubos amarillos de Piet Blom –tan ochenteros, y que a menudo han sido la imagen más conocida de esta ciudad junto con el Lapicero que los remata–, el Montevideo (para mí el rascacielos más armónico y bello de la ciudad) de Mecanoo, el gran complejo de torres que llevan el nombre de la ciudad y el museo Kunsthal de Rem Koolhaas…

Una ciudad work in progress, en constante proceso de construcción, reinvención e imaginación (ahora alejando el puerto de la ciudad). Una ciudad que se piensa y se repiensa y que no está dejada, como Madrid, de la mano de (…) (¿quién sabe de quién?). Unas cosas les salen mejor, otras peor; pero vale la pena asistir a su esfuerzo de reinvención constante de ciudad siglo XXI. Decididamente, están (bien) de la azotea.

Deja tu comentario

¿Qué hacemos con tus datos?

En elasombrario.com le pedimos su nombre y correo electrónico (no publicamos el correo electrónico) para identificarlo entre el resto de las personas que comentan en el blog.

Comentarios

  • Lya

    Por Lya, el 11 junio 2022

    Me gusta el reportaje positivo que usted ha hecho de Rotterdam. He vivido 18 años en la Haya, 10 años en Zürich y 17 años en Rotterdam. Rotterdam es para mí un icono de superación y innovación.

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.