¡Salvemos el Mediterráneo!, el mar más contaminado del mundo

¡Salvemos el Mediterráneo!, el mar más contaminado del mundo

El velero Blue Panda de WWF en aguas de Motril.

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Por ISAAC VEGA / WWFESPAÑA

El Mare Nostrum, nuestro querido mar Mediterráneo, es mucho más que uno de los lugares más concurridos del mundo y un privilegiado destino veraniego de sol y playa. Además de la cuna de antiguas civilizaciones (cartagineses, griegos, fenicios y romanos), nuestra cubeta salada, casi cerrada, es una de las áreas más importantes para la biodiversidad marina de nuestro planeta. Pero no lo cuidamos: está sobreexplotado, contaminado por vertidos y sofocado por un tráfico marítimo y turismo excesivos. Para despertar conciencias y poner fin a tanto maltrato, en WWF hemos puesto en marcha la campaña ‘Salva el Mediterráneo’ en la que tú tienes mucho que aportar.

Aunque tan solo representa menos del 1% de la superficie de los mares y océanos del planeta, el Mediterráneo acoge a una de cada 10 especies marinas, de las que el 28% son endémicas, exclusivas de estas aguas. Entre ellas destacan las poblaciones residentes de ocho especies de cetáceos, además de importantes poblaciones de tortugas boba y verde, la amenazadísima foca monje y más de 70 especies de tiburones y rayas, de las que más de la mitad están en peligro de extinción.

El mar más contaminado del mundo

Desafortunadamente, y a pesar de tanta riqueza sin igual que no sabemos aprovechar y cuidar, el Mediterráneo es uno de los mares más amenazados y que sufren las mayores presiones por parte del ser humano. Los más de 200 millones de turistas que cada año visitan la costa mediterránea generan enormes presiones urbanísticas, contribuyen al incremento de la contaminación, emisiones de carbono y de los vertidos de plásticos al mar e impiden que las tortugas marinas puedan nidificar en sus áreas habituales.

Es el mar más contaminado del mundo y está considerado la sexta zona de mayor acumulación de residuos marinos, concentrando el 7% de los microplásticos del planeta. Un grave problema para todo el ecosistema marino y, muy especialmente, para especies tan emblemáticas como las tortugas marinas o los cetáceos, que pueden morir asfixiados al ingerir grandes trozos de plásticos, así como una muy preocupante y creciente amenaza para nuestra propia salud alimentaria.

Foca monje atrapada en redes de pescadores.

Víctima de las redes fantasma

Además, muchas especies marinas protegidas y amenazadas son víctimas de las llamadas redes fantasma, restos de redes y aparejos de pesca perdidos en los que se enredan distintas especies, provocándoles heridas e incluso la muerte.

Globalmente, el 45% de los mamíferos marinos, el 21% de las aves marinas, todas las especies de tortugas marinas y muchas especies de tiburones y rayas se han visto afectados por estos desechos marinos. La intensa actividad pesquera en el Mare Nostrum también produce un grave impacto en muchas especies de interés comercial: el 75% de las pesquerías evaluadas están sobreexplotadas.

Una trampa mortal para cetáceos

El Mediterráneo concentra el 25% del tráfico marítimo mundial, lo que supone graves daños para los mamíferos marinos (colisiones, molestias, ruido, etc.). Un nivel de tráfico que se ha duplicado desde 2002. Este incremento ha disparado el número de pasajeros de cruceros en estas aguas de 8,7 a 30 millones en tan solo una década. El turismo de lujo también está asfixiando este mar casi cerrado: cada verano, más de la mitad de los súper yates del mundo surcan las aguas del Mediterráneo con un creciente aumento de las necesidades de infraestructuras en la costa.

Los resultados de este cóctel de presiones son dramáticos. Desde ballenas golpeadas por barcos, tortugas que ingieren plásticos y se ven obligadas a competir con los turistas en sus playas de anidación, a tiburones amenazados por la sobrepesca y capturas accidentales. Como consecuencia, en el último medio siglo las poblaciones de mamíferos marinos se han reducido en un 41%, solo quedan unas 400 focas monje en estas aguas y más de la mitad de las especies mediterráneas de tiburones y rayas están en peligro.

Tortuga boba ‘enredada’ en aguas de Baleares.

Como un caldo

Por si todo esto fuera poco, el mar Mediterráneo está sufriendo de manera muy directa el impacto del cambio climático y se calienta un 20% más rápido que la media mundial. Consecuencia de ello, entre otras causas como el tráfico marítimo, desde regiones más cálidas ya han aparecido y están proliferando al menos un millar de especies invasoras que están desplazando a las autóctonas y destruyendo hábitats importantes.

Necesidad vital: ¡Mediterráneo protegido ya!

Algo más del 8% de las aguas del Mediterráneo están incluidas en alguna figura de protección, y de estas prácticamente todas (más del 97%) se encuentran en aguas de países de la UE, estando la orilla africana totalmente desprotegida. Pero, además, solo el 1,27% del Mediterráneo está protegido de una forma efectiva, y únicamente un 0,04% son zonas de protección estricta; mientras que los acuerdos internacionales en estos momentos establecen un mínimo de un 10% y los principales científicos del mundo recomiendan que, al menos, el 30% del mar debería estar protegido a través de espacios marinos protegidos y otras medidas de conservación y gestión de los ecosistemas más vulnerables. Este objetivo está establecido en la Estrategia Europea de Biodiversidad de la Unión Europea para 2030.

Para contribuir a mejorar esta situación, durante 10 días (20-30 de septiembre), el velero Blue Panda de WWF navegó más de 700 millas náuticas por las aguas del mar de Alborán y las costas de la Región de Murcia para profundizar en el conocimiento de la situación de rayas y tiburones en el Mediterráneo y buscar soluciones para su conservación. Su situación es crítica: en el último medio siglo, las poblaciones de las 73 especies conocidas en estas aguas han disminuido drásticamente debido a las capturas accidentales, el uso de redes de deriva ilegales, la degradación de sus hábitats o los plásticos. Más de la mitad están en peligro y lo más preocupante es que la situación parece agravarse: en la última década se ha deteriorado el estado de muchas de ellas, 20 ya están clasificadas en peligro crítico  y 11 en peligro.

“Con esta campaña del Blue Panda hemos querido sensibilizar sobre la vulnerabilidad de los elasmobranquios del mar de Alborán y su papel clave en el ecosistema, además de contribuir a su conservación. Los tiburones no son nuestros enemigos y, si logramos recuperar sus poblaciones, será un buen indicador de que el Mediterráneo goza de buena salud. Esta recuperación también ayudará a combatir el cambio climático”, explica José Luis García Varas, responsable del programa marino de WWF España.

En el transcurso de la expedición científica, especialistas de la Universidad de Oviedo y WWF recogieron muestras de agua para conocer las especies de elasmobranquios que habitan en estas aguas a través del análisis del ADN ambiental. Asimismo, el equipo científico, compuesto también por especialistas de Catsharks (ICM-CSIC) y ANSE, marcó dos rayas tembladeras (Torpedo marmorata), facilitadas por el sector pesquero de Motril, para conocer sus movimientos, necesidades de hábitat y amenazas. Aquí el vídeo:

“A la hora de enfrentar la grave situación de tiburones y rayas, es fundamental la colaboración y compartir información, integrando el conocimiento ecológico tradicional que poseen los pescadores y el científico. Esto se ha evidenciado en el taller de identificación y otros encuentros con el sector pesquero, donde, por ejemplo, los pescadores de más edad recordaron la presencia de especies ya desaparecidas en el mar de Alborán”, afirma Raúl García, coordinador de pesca de WWF.

El cazón, el tiburón zorro, la mantelina, el marrajo, el pez guitarra o la tintorera son algunas de las especies que habitan las aguas del mar de Alborán y son capturadas accidentalmente en pesquerías dirigidas al pez espada o a especies de fondo. En estas aguas, más de un tercio de todas las capturas mediante palangre son tiburones y rayas. La tintorera, clasificada En Peligro Crítico en el Mediterráneo, representa más del 70% de las capturas de la pesca con palangre de superficie, seguida por el marrajo, otra especie en peligro crítico. Otras especies que se suelen capturar mediante palangres son el tiburón zorro, el cazón y el tiburón cailón.

“Carecemos de mucha información sobre la situación de estos elasmobranquios en la zona, lo que dificulta su conservación y gestión. Con este proyecto y gracias al apoyo de la Fundación Banco Santander y su iniciativa Santander for the Seas, pretendemos mejorar el conocimiento para identificar y acordar, junto al sector pesquero, investigadores y gestores, estrategias que permitan recuperar las poblaciones de las especies en peor situación”, explica José Luis García.

Conocemos la solución y tú puedes ayudarnos a hacerla realidad

Con nuestro trabajo con las cofradías de pescadores, las comunidades locales y las administraciones estamos demostrando que la protección de los mares es una solución necesaria y posible.

Además de luchar contra la contaminación por plásticos y promover la pesca sostenible, desde WWF estamos impulsando la creación de una red de áreas marinas protegidas (AMP) donde las especies pueden encontrar refugio y recuperar sus poblaciones. Además, donde actividades como la pesca sean sostenibles y el tráfico marino no cause daños a la fauna marina. Las Reservas Marinas de Tagomago, Islas Medas, Tabarca y Columbretes, y el Parque Nacional de Cabrera son algunos ejemplos del éxito de nuestros esfuerzos y de que nuestra esperanza es viable.

El Mediterráneo agoniza y nos está lanzando un grito urgente de auxilio. Lo estamos agotando, esquilmando y asfixiando cada vez más. No hay tiempo que perder. ¡Tenemos que actuar ya!

Únete a nuestra iniciativa Salva el Mediterráneo. Firma y comparte nuestra petición a la Ministra para la Transición Ecológica para conseguir la protección efectiva de al menos el 30% del mar Mediterráneo para 2030. Más de 11.000 personas ya se han sumado.

Con tu firma nos ayudarás a salvar este maravilloso rincón del planeta para que pueda seguir siendo un paraíso cultural y natural donde vivir y disfrutar. Además de una impresionante fuente de bienestar y salud para el ser humano y todos los seres vivos con los que compartimos hogar y destino.


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Comentarios

  • Mercedes López Madrid

    Por Mercedes López Madrid, el 31 octubre 2022

    Gracias por vuestro esfuerzo

  • Herminia Roura Bonet

    Por Herminia Roura Bonet, el 01 noviembre 2022

    Imprescindible!

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