“Una sociedad que no lee no sabe qué hacer con las palabras”

“Una sociedad que no lee no sabe qué hacer con las palabras”

El periodista y escritor Guillermo Busutil. Fotografía de Alex Zea.

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Me pasa como a César Aira. Me gustan los libros breves. Creo que son más elegantes y muestran cierta cortesía hacia el lector. Ocurre, por ejemplo, con los poemarios. Y aunque no es estrictamente un libro de poemas, hay mucho de poesía en ‘Papiroflexia. Sobre el libro y la lectura’ (Fórcala), el último trabajo de Guillermo Busutil, Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2021. Hemos hablado con él. El escritor y periodista granadino (aunque afincado en Málaga desde hace años) apela con sus aforismos a la pasión y a la necesidad de la lectura. El libro está lleno de perlas con forma de palabra. Es como meter la mano en un saco repleto de sorpresas.

Las palabras cobran vida, la lectura nos acompaña y nos transforma, que es lo que se le pide a un buen libro. Hay guiños y mensajes hacia escritores amigos, pues,  al fin y cabo, como escribe James Salter en El arte de la ficción, “los libros son como contraseñas”.

“Comienza la Feria del libro, se abre la veda”, leemos en Papiroflexia. Y aunque los aforismos siempre han de valerse por sí mismos, le pregunto a Guillermo Busutil por la intención de estas palabras, en una conversación que hemos mantenido por correo electrónico y que, como otro guiño al espíritu del libro, hemos intentado que sea breve. “Así es, a celebrar los libros, y que cada cual se haga con su presa con el amor a la lectura como única arma Y que sus piezas no decoren paredes, sino que hagan biblioteca”.

¿Cuándo comenzaste a leer? ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?

Antes de tomarle la voz a las letras con cuatro años leía las imágenes de los tebeos y las traducía a la historia de mi vocabulario. Dos años después, mi madre y mi abuelo me adentraron en la lectura de oído de La isla del tesoro y de La Odisea, y enseguida me independicé con Zane Grey, con Salgari, con Verne y con Moby Dick.

¿Hemos perdido la inocencia de la infancia a la hora de escribir? Cuando somos adultos, ¿nos quedamos en la superficie como lectores?

Hemos perdido deslumbramiento, la capacidad de abstraer con las historias y con la magia de la palabra como vestíbulo de la imaginación. En la edad adulta unos nos volvemos más exigentes y otros deterioran el afán de conocimiento y conmoción de la lectura por la mera evasión del entretenimiento sin poso.

¿Se necesitan campañas de fomento de la lectura? ¿Se incide poco en estas campañas en el placer que supone la lectura?

La lectura siempre necesita hacer lectores, instruirlos en el gusto y en la voz lectora, permearla en todas las edades como una compañera habitual en nuestro vínculo con la vida y una manera de alojarnos en las afueras del tiempo. El placer llega cuando se adquiere disciplina y hábito. Igual que con el deporte.

Quien lee, encuentra, escribes. ¿Qué has encontrado tú en los libros?

En los libros he encontrado brújulas, explicaciones, preguntas, valores, mundos diferentes, la fascinación del lenguaje como prestidigitación y como instrumento de navegación. Y esa papiroflexia de la imaginación que es la lectura.

¿Leer derriba molinos? ¿Puede un libro cambiar el mundo?

Leer derriba la ignorancia, la soberbia, los miedos, las nieblas, los muros de la sinrazón y puede cambiar la manera de mirar y de sentir, de comprender, de hacer el amor, de relacionarnos con la vida y con el misterio de lo que somos. Te enseña a ser rebelde, insumiso, a saber ser y estar solo y a combatir cualquier rostro del monstruo.

¿Leer nos hace buenas personas?

Leer nos hace más inteligentes emocionalmente, menos seres a la deriva de la soledad, y nutre la capacidad de crear imágenes y el lenguaje para ordenarnos a nosotros en el mundo, con los demás, en la tormenta, en la solana y en la oscuridad.

¿Estamos a tiempo de vencer a las pantallas? ¿Libro digital o en papel?

Las pantallas crean espejismos, nos inducen a que veamos lo que ellas quieren que veamos y nos hurtan la capacidad de pensar, de imaginar, de movernos en los márgenes y en los ángulos muertos. Es vital la pausa, el silencio, escuchar la lectura en la voz del papel y que a cada historia cada cual le juegue sus escenarios, sus rostros y su comprensión. Si te refieres al libro digital o al libro objeto, lo importante es que leamos bien y buena Literatura.

¿Por qué hay más lectoras que lectores?

La mujer siempre hizo de la lectura su habitación propia. Su mundo emocional en defensa propia frente al sometimiento y la vanidad. Ellas se construyen de ideas elaboradas en la emoción, en la indagación, en la búsqueda de respuestas y de caminos, y en el goce de un tiempo para el enriquecimiento de su mundo interior. Al hombre le pierde llegar rápido al final y es más perezoso en el juego de seducción que es la lectura.

“La mercantilización del libro produce monstruos”, aseguras. ¿Está herida de muerte la literatura?

La literatura que deja huella, que te transforma y te alimenta la sensibilidad es casi una manifestación artística de culto ante la invasión bárbara de la literatura fast food, sin calidad de página y repleta de lugares comunes. Pero la literatura de autor siempre sobrevive a la dictadura de los escaparates.

“Una sociedad que no lee no sabe qué hacer con las palabras”. ¿Es este uno de los males de España?

Si, y del mundo occidental. La palabra ha perdido la palabra a base de manipular conceptos, de devaluar sus significados, de empobrecer su adiestramiento y hacerle rehén de la banalización de los emojis y de lenguaje selfie. Sin palabras el ser humano no le gana realidad a la realidad, ni vuela la cometa de los sueños.


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Comentarios

  • José Antonio peña león

    Por José Antonio peña león, el 30 mayo 2022

    Hola mi estimado Javier, eres un gran escritor y lo afirmó por tus excelentes explicaciones y motivación, a través tu análisis. Por toda una vida he sido un profesor dedicado a la lectura y te confieso que de un tiempo a la fecha he perdido un poco el amor a leer.

    Me gustaría recibir tus sugerencias para motivarme de nuevo.
    Gracias por tu atención y colaboración.

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