El Teatro Real triunfa con un festival de estrellas contra viento y marea

El Teatro Real triunfa con un festival de estrellas contra viento y marea

De izquierda a derecha, Jonas Kaufmann, Joyce DiDonato y Javier Camarena en el Teatro Real. Foto: Javier del Real.

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La mezzosoprano Joyce DiDonato y los tenores Jonas Kaufmann y Javier Camarena ofrecen tres grandes conciertos en tres noches consecutivas en el Teatro Real en una suerte de festival de estrellas de la ópera que coincidió con la resaca de una nevada histórica que paralizó Madrid.

Es casi un clásico que los festivales de rock presuman de haber superado inclemencias del tiempo. Al menos en un pasado no muy lejano, cuando se celebraban estas citas que esperemos puedan regresar lo antes posible. Lluvias torrenciales, vendavales, lodazales, calor sofocante pueblan el anecdotario de estos maratones musicales que en ocasiones se prolongan hasta cinco días.

Desde esta semana, la lírica de Madrid y, sobre todo, el Teatro Real pueden presumir de haber triunfado con un festivalito de tres días que coincidió con la indigesta resaca de una histórica nevada que todavía una semana después mantiene en jaque al Ayuntamiento. Madrid tiene estos días a políticos sobrepasados y a una buena parte de sus habitantes haciendo cabriolas para no terminar en urgencias con un hueso roto en uno de los picos más virulentos de contagios de la covid-19. Pese a todo, contra viento y marea, nieve y virus, el Teatro Real ha sido capaz de organizar tres conciertos en tres noches consecutivas protagonizados por tres de las estrellas del firmamento operístico mundial. Tres recitales y tres éxitos bien diferentes.

Joyce DiDonato. Espectáculo en soledad

Fue la noche del 13. La mezzosoprano nacida en Kansas (EE UU) volvía a traer su versatilidad a Madrid, esta vez en versión de recital. La cantante decidió titularlo (In my) Solitude, como una de las canciones de Duke Ellington que interpretó durante la velada. Probablemente esa elección era una declaración de intenciones para público y crítica. El suyo iba a ser un recital variado, arriesgado, emocionante y divertido a partes iguales. Ella es capaz de eso y más. Al menos a eso nos tiene acostumbrados últimamente en Madrid. Triunfa tanto interpretando a la monja Helen Prejean en la contemporánea Dead Man Walking de Jake Heggie como a la intrigante y retorcida Agrippina de Handel.

Al comenzar su actuación del miércoles, recordó que habían pasado 20 años de su debut en el Teatro Real cantando La Cenerentola de Rossini y se deshizo en agradecimientos tanto a los responsables del coliseo madrileño con Joan Matabosch a la cabeza como al público de la capital que ha liderado como ningún otro la vuelta de la actividad a los escenarios en tiempos tan difíciles.

DiDonato no solo posee una estupenda voz, también es una de las mejores intérpretes del momento. Es muy curioso asistir a sus clases magistrales (muchas de ellas se pueden ver online) para comprobar la vital importancia que le otorga no solo a la técnica, sino también a la parte dramática de su profesión. De esta última tiró mucho durante su recital. La cantante explicó con bastante carga emotiva cómo se había refugiado en las Rückert Lieder de Mahler para buscar respuestas ante los enormes interrogantes que nos lanza la realidad en los últimos meses. Interpretó las cinco canciones y estuvo especialmente brillante en Liebst du um Shöheit. Piangerò la sorte mia de Julio César en Egipto fue otro de los momentos más sobrecogedores de la noche. Qué bien le sienta Handel a DiDonato. En la segunda parte, se dedicó, junto a su pianista y cómplice Craig Terry, a deconstruir barroquismos hacia el ragtime. Entonces empezó el juego y solo le faltó levitar por la sala. Hasta tocó el piano a cuatro manos y cantó Over de Raibow como último de sus cuatro bises.

Jonas Kaufmann. La melancolía es una hora feliz

Digámoslo desde la primera línea. El recital que el tenor alemán Jonas Kaufmann ofreció junto al pianista -y antiguo profesor del cantante en el conservatorio de Múnich- Helmut Deutsch el jueves se recordará durante años en Madrid como uno de los conciertos más delicados, sublimes y emocionantes que hayan tenido lugar en el Teatro Real.

Kaufmann vino a presentar su nuevo disco, Selige Stunde (Hora feliz), una colección de lieder de compositores como Schumann, Beethoven, Chopin, Mozart, Liszt, Brahms, Grieg, Bohm, Strauss, Mahler o Zemlinsky, de quien toma prestado el título del larga duración. Lo cantó casi íntegro, enseñando en directo la impecable coherencia interna que destila este trabajo, puesto en pie durante los peores días del principio de la pandemia.

En la primera parte del recital cantó preciosas y arrebatadas canciones de amor, pero sin recurrir a ningún tipo de pirotecnia ni aspavientos más allá de su entrega y su aterciopelada voz. No le hace falta más para mostrarnos que hubo un momento en la historia de la canción en el que las cosas se hacían de otra manera. Íntimas y sencillas. ¿Existe algo más complicado que la sencillez?

A primera vista, Kaufmann puede parecer demasiado frío, pero canta con una verdad que se traduce en calor. Tenía tan claro lo que quería transmitir al público con este recital que hasta pidió que no se aplaudiera entre canción y canción… Y así llega un momento en el que logra que creas que está cantando sólo para ti, en el salón de tu casa junto al fuego de la chimenea.

La segunda parte ahondó en la naturaleza. El amor se ensanchó hacia la Tierra y el universo y cantó a los árboles, las montañas, las estrellas, las flores y los vientos… Todo hasta componer una joya de concierto al que no se le puede poner ni un pero. El público se entregó al juego del tenor, que fue reclamado insistentemente para que ofreciera propinas. Pocos querían que terminase lo que allí estaba aconteciendo. Entre los regalos fuera de programa resultó especialmente conmovedora su interpretación de Morgen, de Strauss.

Javier Camarena. El favorito vuelve a casa

A estas alturas podemos decir que el tenor mexicano Javier Camarena es uno de los cantantes favoritos del público de Madrid. El Teatro Real lo eligió en 2017 para cantar La Favorita en la gala que conmemoraba los 20 años de la reapertura del coliseo madrileño, pero, además, la madrileña es una de las audiencias que más bises ha solicitado al cantante. Así que cada vez que Camarena canta en el Real es como si jugara en casa. Una circunstancia esta que cobró bastante importancia en su recital del viernes.

Camarena volvía a los escenarios tras una pausa forzada no solo por la pandemia, sino también por una afección en sus cuerdas vocales que había explicado en sus redes sociales el pasado mes de noviembre: «Todo empezó a finales del año pasado, con Il pirata de Bellini en el Teatro Real, cuando acumulé una cierta fatiga. Mi agenda siguió después con una gira de conciertos por España, que se hizo cada vez más difícil…». Hasta que le diagnosticaron un hematoma en una cuerda que le impedía cantar con la calidad de siempre. No es de extrañar entonces que el artista confesara en su vuelta a los escenarios que estaba “totalmente aterrado».

El tenor ofreció un concierto comedido para lo que tiene acostumbrado al público madrileño, con un menú belcantista sin grandes sorpresas más allá de un par de incursiones en el romanticismo con L’amour! L’amour… de Romeo y Julieta de Gounod y Vainement, ma Gien-aimée de Le roi d’Ys de Lalo. El resto fue Donizetti y Rossini. Al frente de la orquesta del Teatro Real, el también mexicano Iván López-Reynoso.

Estuvo su buen humor, sus notas agudas prodigiosas y su innegable buen hacer, pero fue un recital un poco escaso para tratarse de un comienzo de gira. Su único tema de propina, por más que el teatro aplaudió y aplaudió, se puede colocar en el capítulo de rarezas de la noche. Una versión del bolero Esta tarde vi llover, de quien dijo que había sido un gran amigo suyo, el compositor Armando Manzanero, recientemente desaparecido, víctima de la covid-19.

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Comentarios

  • Enlaces de enero de 2021 | Beckmesser

    Por Enlaces de enero de 2021 | Beckmesser, el 21 enero 2021

    […] EL ASOMBRARIO: El Teatro Real triunfa con un festival de estrellas contra viento y marea […]

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