Ni termos en la calle, ni pilas o baterías fuera de los puntos de recogida

Ni termos en la calle, ni pilas o baterías fuera de los puntos de recogida

Ilustración: Pixabay.

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Un nuevo real decreto que modifica el de pilas y acumuladores y el de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos incide en la peligrosidad de estos elementos de uso y desuso cotidiano. La gran mayoría de las modificaciones atañen a la responsabilidad de las empresas que fabrican, distribuyen, ponen a la venta, recogen, reutilizan y reciclan esos aparatos, pero también advierten de la necesaria participación ciudadana. Advierten, por ejemplo, de la peligrosidad de los termos eléctricos, por los gases que contienen sus espumas aislantes, tan peligrosos como los de los frigoríficos y tan nefastos si se abandonan en la calle como estos. Y también de las sustancias altamente tóxicas de las baterías con litio o níquel metal hidruro.

El desarrollo tecnológico, que en general nos facilita tantas cosas en nuestras vidas, implica no bajar la guardia en cuanto a las consecuencias ambientales que provoca. Desde quien idea cualquier tecnología o aparato a quien lo desecha tras concluir su uso, o lo trata para su reutilización o reciclado, debe asumir una responsabilidad para que ni gases contaminantes o que contribuyen al cambio climático ni metales tóxicos, por ejemplo, acaben esparcidos por el medioambiente. La reciente modificación del real decreto de pilas y acumuladores y la gestión ambiental de sus residuos y el de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) incide en esa línea.

“En cuanto a la normativa sobre residuos de pilas y acumuladores, el cambio más relevante que se introduce es que aquellos que contengan sustancias como el litio o el níquel metal hidruro tendrán una clasificación específica como residuo peligroso, garantizando que se gestionen teniendo en cuenta esas características de peligrosidad”. En la nota de prensa del pasado mes de enero en la que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) anunciaba la modificación legislativa, advertía sobre la peligrosidad de unas pilas que están muy presentes en nuestra vida cotidiana.

Cada vez más baterías que cada vez se deben gestionar mejor

Tanto las baterías de litio como las de níquel metal hidruro se usan en numerosos aparatos eléctricos y electrónicos, incluidos ordenadores portátiles, teléfonos móviles, tabletas y hasta vehículos eléctricos. La nueva legislación recuerda la obligación de retirar estas baterías, siempre que se puedan extraer, de cualquier aparato antes de entregarlo en una tienda o depositarlo en un punto limpio. Con posterioridad, cada pila por separado se depositará en los lugares de recogida habilitados para ello, que incluyen también comercios, puntos limpios y contenedores en la calle.

No obstante, dentro de poco habrá más novedades respecto a pilas, baterías y acumuladores, ya que su enorme proliferación ha llevado a la Comisión Europea a desarrollar un nuevo borrador del reglamento al respecto. El documento presentado por la CE incluye una serie de medidas que afectan a los diferentes eslabones de la cadena de valor. Entre esta medidas está “permitir la segunda vida de las baterías industriales, aumentar desde el 65% el índice de recogida objetivo para los residuos de pilas y baterías portátiles y la valorización de materiales, fijar nuevos requisitos de eficiencia de reciclado para las pilas y baterías de plomo e ion-litio, mejorar el rendimiento y la durabilidad, fijar requisitos para las emisiones de carbono, hacer frente a un flujo de información deficiente y establecer la debida diligencia para el origen de las materias primas”.

Desde Ecologista en Acción advierten que aunque la Unión Europea quiere “impulsar la revolución verde de coches eléctricos y una creciente digitalización de la sociedad, la letra pequeña del reglamento implica impulsar un boom minero sin precedentes a escala europea, con los ojos puestos particularmente en los depósitos de litio, cobre, cobalto, wolframio y tierras raras de la península ibérica”. Añaden que “a más minería a bajo coste, menos incentivos existirán para la recuperación de metales como el litio, con tasas de reciclaje actuales de menos del 1%”.

Cuidado con los termos eléctricos y sus gases

De vuelta a España, la modificación del real decreto específico sobre RAEE ofrece más novedades. La gran mayoría se asocian a las responsabilidades que deben cumplir tanto los productores como los importadores y los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP) en materias de gestión. Por ejemplo, por primera vez se incluyen RAEE asociados a aparatos de informática y telecomunicaciones pequeños sin componentes peligrosos, como rúters, teclados o ratones sin pilas. Y también se hace mención especial a los termos eléctricos usados para producir y acumular agua caliente, que en la mayoría de los casos contienen espumas aislantes de poliuretano con gases peligrosos, por lo que ahora se obliga a gestionarlos con un tratamiento específico similar al de los frigoríficos.

Por este motivo, Luis Palomino, secretario general de la Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales (Asegre), recuerda que “los termos eléctricos nunca se deben abandonar en la vía pública como desgraciadamente se hace aún con algunos frigoríficos, ya que, al igual que estos, las espumas aislantes contienen gases con hidrocarburos y clorofluorocarburos que si son liberados a la atmósfera se convierten en potentes gases de efecto invernadero o destructores de la capa de ozono”.

Palomino también recuerda: “La modificación del real decreto sobre RAEE incide en la responsabilidad que deben asumir las empresas que exportan aparatos eléctricos y electrónicos a España, sobre todo las que lo hacen por venta a distancia”. En concreto, se refuerza el control de esta importación. “Deberá incluirse, de forma visible, el número de inscripción en el Registro Integrado Industrial en la acreditación documental de la importación, que se comprobará y supervisará por el Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones”, expone el nuevo texto normativo.

La responsabilidad de quien vende a distancia

“La actual pandemia ha multiplicado la venta por internet de numerosos aparatos; solo bastaba fijarse en los contenedores durante los días posteriores al black friday o en las navidades para ver la cantidad de embalajes de empresas que realizan este tipo de ventas”, explica Palomino, quien espera que “estas mismas empresas hayan cumplido con la ley y hayan recogido cada aparato desechado equivalente al que han vendido”. Hay que recordar que el mencionado real decreto es tajante al respecto: “Los distribuidores que lleven a cabo la comercialización de los productos a través de venta a distancia, deberán cumplir con todas las obligaciones del distribuidor, a través de la recogida gratuita de un RAEE de tipo equivalente, bien en el punto de entrega del nuevo o en el domicilio del comprador al que se le suministre”.

Por último, las modificaciones legislativas se refieren también a la necesidad de reforzar las campañas de comunicación y concienciación para que lo expuesto en este artículo y más mensajes sobre la correcta gestión de los RAEE llegue de forma adecuada a todos los eslabones de la cadena que deben cumplirlo, ciudadanía incluida. En esto será fundamental la colaboración y la coordinación entre los SCRAP y las administraciones públicas. Y, como siempre, piensa lo primero de todo en si realmente es necesario ese cambio de móvil, ordenador, plancha o televisor, porque es posible que puedas alargar un poco más su vida, repararlo o reutilizarlo de otra manera.

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