‘Twist’: un viaje a las míticas matinales del Price de los 60

‘Twist’: un viaje a las míticas matinales del Price de los 60

La orquesta ‘sesentera’ del espectáculo ‘Twist’. Foto: Marcos G.

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‘Twist’ es un homenaje a las matinales del Price de los años 60, ahora que cumplen su 60 aniversario. El 18 de noviembre de 1962 nacieron en Madrid las matinales del Circo Price, una explosión de júbilo y libertad que colocaron los primeros cimientos del pop-rock en nuestro país. Desde Miguel Ríos a Los Diablos Rojos, los nuevos grupos emergentes se dieron cita en este templo español de la música. A lo largo de nueve matinales celebradas los domingos (día de misa obligada), la gente allí congregada se contagió, a ritmo de twist, del desenfreno colorido que contrastaba con la España en blanco y negro del franquismo. Hasta que la censura acabó con ellas. Ahora, un espectáculo dirigido por Marta Pazos las recuerda. Estará en cartel hasta el 6 de noviembre en, cómo no, el mítico Teatro Circo Price de Madrid.

Significaron una explosión de libertad que trascendió hasta las calles de Madrid. Y es que las dos horas de música moderna no eran suficientes para el público que luego, agotado, salía a las calles para continuar con la celebración. “Twist en las calles de Madrid”, anunciaban los titulares de prensa sobre los jóvenes que rompían el asfalto bailando sin parar. Las imágenes parecían sacadas de otras ciudades europeas. La capital de España estaba avivando la llama de una revolución que la censura terminó apagando. Así, en 1964 se celebró la última de estas citas que quedarían para siempre en la memoria.

Ahora que se cumplen 60 años de esas matinales de música, Twist resucita el alma de aquella época para traernos al presente el sentir de una generación. “Me interesaba mucho contar lo que pudo haber sido y no fue después de que la censura cancelara las matinales. Y también contar lo que sí fue, ya que esos shows fueron el germen de una contracultura que estaba entrando en España”, explica a El Asombrario Marta Pazos, directora del espectáculo, a la que María Folguera, la directora artística del Teatro Circo Price, le encargó la tarea de recuperar parte de la historia del teatro. “Me pareció un proyecto muy interesante porque es un espacio muy importante donde se han albergado eventos muy significativos para entender también nuestra cultura hoy en día”, añade Pazos.

En aquella España del NO-DO, las influencias culturales de otros países abrieron una puerta hacia el progreso. Cierto sector de la población española abrazó la apertura como un arma contra el autoritarismo. Un ánimo de cambio que se ve representado, ahora, sobre la arena del Circo Price para acercarnos, a modo de homenaje, el sentimiento de esa España que ya no existe. Sin embargo, a pesar de la lejanía en el tiempo, Twist habla de revolución y libertad, dos palabras cuyos significados siempre estarán vigentes. “Este espectáculo nos reconecta con una energía muy particular que queríamos trasladar. Una conexión con la juventud, con lo nuevo, con la necesidad de abrazar una primavera después de haber pasado un invierno duro. Una energía de otra época, pero que siempre está presente”, comenta Pazos.

La representación reúne a diferentes artistas de diversas disciplinas que se encuentran en el escenario para ofrecernos un recital de talento que fusiona rock y circo. Una conjunción que, lejos de ser caótica, ha sido “muy gratificante y divertida”, explica la directora. “El espacio del circo es muy especial, son como una familia, y a los que venimos del teatro nos han acogido como parte de ellos. Esa unión ha sido preciosa”, revela Pazos, quien describe el Price como “una catedral gótica gigante” en la que se han dejado llevar dando lugar a un espectáculo donde estos dos mundos, el circo y el rock, “se descubren”. “Ha habido una fascinación recíproca al aglutinar tantas disciplinas. Y ha sido fascinante”.

La impactante puesta en escena donde sólo existen dos colores, el rojo y el azul, representa la visión que tenemos al ponernos unas gafas 3D. “Tenía muy presente que tenía que ser un viaje a otra dimensión, a otra estética, a otra plástica y a otro sonido”, explica Pazos. Una alegoría estética a través de colores vivos que llegaron para revolucionar aquella España gris y de tonos oscuros. Una revolución que también se vio reproducida en la moda cuando empezaron a aterrizar las primeras minifaldas procedentes de Londres, o con las influencias del movimiento beatnik americano que también recalaría en nuestro país. “Hemos investigado la moda revolucionaria de aquellos años, y la hemos mezclado con las vestimentas del circo, también de colores muy vivos, para conjugarlas y ofrecer un resultado muy vistoso”, comenta Marta.

Asimismo, y en consonancia con la unión de disciplinas artísticas, la música y el sonido juegan un papel muy importante. La banda sonora va en dos direcciones, por un lado, representa las canciones que se tocaban en el Price en los años sesenta, y por otro, introduce una música de orquestación que recoge los sonidos de orquesta que se hacían en España e Italia en aquellos años. Como por ejemplo, “los arreglos que hemos hecho de partituras de Ennio Morricone adaptándolas al pop”, apunta la directora.

La creadora del espectáculo, Marta Pazos. Foto: Vanessa Rabade.

La visión experimental y feminista de Marta Pazos

A lo largo de su carrera, Marta Pazos ha desarrollado un lenguaje propio basado en la plástica, la música y el conjugar diferentes disciplinas. Acostumbra a jugar con la experimentación artística. Cada obra suya siempre contiene algo innovador y vanguardista que sorprende. “Para mí la experimentación y el laboratorio tienen que estar en cada espectáculo. Soy una persona muy curiosa”, admite, “me gusta atravesar cada vez más los límites formales”. No obstante, no fuerza nada y deja que todo surja de forma natural y orgánica. “No busco ganar una medalla olímpica, simplemente se juntan la curiosidad de innovar y proyectos que lo demandan”, expresa. De esta manera, como si de alquimia se tratase, Pazos mezcla diferentes materiales artísticos que dan lugar a obras que, según ella, son “inclasificables, en muchas ocasiones”, a las que, sin embargo, intenta dar un sentido. “Siempre tengo la voluntad de que, a través de las formas, mis obras dialoguen entre sí”.

Un diálogo en las formas que también vertebran el fondo de su obra. Uno de los aspectos comunes del trabajo de esta dramaturga es su mirada feminista, sobre la cual reivindica la figura de la mujer en la historia. Ejemplo de ello es Safo, su obra anterior, en la cual pone de manifiesto la libertad sexual y el lesbianismo en la antigua Grecia. En esta ocasión, coloca sobre la arena del Price a mujeres artistas que ponen de manifiesto su talento, en contraposición de las matinales originales de los años 60, en su gran mayoría protagonizadas por hombres. “Aquí hay payasas, en vez de payasos. Y no hay dos maestros de ceremonias, como había en las matinales de los sesenta, sino que hay un hombre y una mujer”.


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