Un año sin Battiato: la espiritualidad a través de sencillas canciones

Un año sin Battiato: la espiritualidad a través de sencillas canciones

Franco Battiato en el Festival Gaber. Foto: Raven de Viaregia.

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Se cumple hoy un año de la muerte del cantante italiano Franco Battiato, ese místico con vocación de músico, un artista que dejó un gran legado musical y espiritual a lo largo de sus más de siete décadas de vida. Hablamos con el escritor Eduardo Laporte (Pamplona, 1979), que ha publicado una biografía del cantautor con el título ‘En presencia de Battiato’ (Sílex Ediciones), una obra que viene a llenar un hueco en español sobre el polifacético intérprete, que meditaba dos veces al día y que bebió de distintas fuentes religiosas. Laporte ha indagado en las canciones, influencias y confluencias, en la vida espiritual y los demonios del autor de ‘Centro de gravedad permanente’.

Un año ya sin Franco Battiato. Nació y murió en primavera. ¿Qué perdió el mundo con la marcha del autor de ‘La cura’?

Por suerte, la pérdida es relativa, ya que queda su obra, su legado. Suena trillado, pero es así. Me apenó su muerte, pero me calmó el hecho de tener aún mucho por conocer de él. Su música experimental, por ejemplo, en la que me sumergí durante la redacción de En presencia de Battiato, o sus óperas, a las que todavía, no sé por qué extraña razón, aún no he hincado el diente. Dicho esto, se perdió un espíritu libre, volcado en la búsqueda espiritual, en el goce de vivir, actitud esta que trataba de compartir con los demás, pues Battiato fue un ser de gran generosidad.

Fue un místico con vocación de músico. Te descubrió la música y has escrito su biografía. ¿Qué ha significado en tu vida?

Ha sido una compañía constante y profunda desde que lo descubrí con siete años. Si bien en algunos años, los noventa más indies, me alejé ligeramente de él, no tardó en volver. Cuando murió, recibí mensajes casi como de pésame, como si fuera alguien de la familia. En cierta manera lo era, como un pariente del alma.

¿Qué es la ‘Vía Battiato’?

Lo barajé como título para el libro; desde luego, sería una ruta en diagonal hacia el autoconocimiento, la vida contemplativa, pero también mezclada con lo mundano. También una curiosidad hacia el hecho religioso, pero sin la tentación del dogmatismo, el cerrilismo o la imposición. Una actitud de búsqueda, abierta a crecer interiormente y bucear en los distintos grados de conciencia. Un horizonte hacia el despertar de los sentidos, de la sensibilidad. Una vía hacia una vida más consciente, más plena. Una rebeldía hacia las convenciones y lastres que impiden ser lo que somos, construirnos a nuestro modo. Casi nada.

El cantante italiano meditaba dos veces al día. Por la mañana y por la noche. Comenzó a hacerlo en 1971 tras una crisis personal. Sin lo espiritual no se puede entender ni su vida ni su música…

Decía Carl Jung que el hombre es un animal religioso. Y donde dice religioso podemos poner espiritual, que viene a ser algo parecido solo que libre de códigos y liturgias. Todos lo somos, no podemos escapar de ello, como tampoco de nuestra sombra. Battiato lo sabe y no ofrece resistencia, pero entendiendo lo religioso como canal o vehículo para la espiritualidad, porque Battiato era reacio a los moldes rígidos. O únicos, exclusivos. Le gusta beber de distintas fuentes. Grosso modo, abraza la meditación como una manera de ingresar en esa altra vita, la del mundo sutil, sin renunciar del todo a su lado occidental, pero abriendo la mano, como él mismo canta, al anhelo de vivir a distinta velocidad. 

“Lo triste no es morir, sino morir sin haber vivido”, dice en ‘Biografía del silencio’ el escritor y sacerdote Pablo d´Ors. Meditar ayuda a vivir y a estar en el mundo de otra forma, a encontrar la paz interior, la serenidad, el equilibrio que hemos perdido, ayuda a aniquilar el ego…

Lo importante no es meditar, sino querer meditar. Una vez se establece esa necesidad, digamos que se comienza la vía, ese camino hacia nosotros mismos que nos hace estar mejor con nosotros y con el mundo. Es la larga peregrinación (que no errancia) hacia el famoso centro de gravedad permanente, concepto totalmente made in Gurdjieff, por cierto, pero da sentido al viaje.

A la derecha, el autor del la biografía de Franco Battiato, Eduardo Laporte, con el autor del prólogo del libro, Alessandro Gianetti. Foto: Íñigo Moreno.

Gurdjieff, Sgalambro, Guénon, San Juan de la Cruz…, ¿quién fue el verdadero maestro del cantante?

Tuvo muchos y variados, en efecto, lo cual es propio de los maestros: aceptar su condición de discípulos. Uno de los últimos fue un tal Willigis Jäger, ex monje benedictino, que decía cosas como que las religiones son el dedo que apunta a Dios. Battiato supo detectar el talento y la bonhomía ajenas y pegarse a su goma. Pero también realizó el viaje más importante, el de cruzar la noche oscura del alma y enfrentarse a sí mismo y sus demonios. Como toda esa década de los setenta a un sintetizador pegado, aprendiendo árabe, meditando, leyendo, pero también viajando al interior de sí mismo, y también a lo largo del tiempo y el espacio gracias a esa alfombra voladora que es la composición musical. 

¿Cómo influyó en Battiato la idea del ‘Cuarto camino’ del filósofo esotérico George Gurdjieff?

Alejándolo, a diferencia de un Leonard Cohen, que pasaría largas temporadas retirado, de la vida conventual como tal. Porque el Cuarto camino invita a vivir la espiritualidad de un modo cotidiano, sin necesidad de hacerse monje, faquir o yogui. Curiosamente, el libro que publiqué antes de decidir escribir sobre Battiato, de título Tiempo ordinario (papeles mínimos), va en esa dirección, la de buscar lo extraordinario en lo vulgar, lo sagrado en lo profano.

¿Cómo se construye un alma?

Esta sería la pregunta del millón… Una respuesta es ir al propio libro de Andrés Ibáñez, Construir un alma (Galaxia Gutenberg, 2018) y otra es replegarse poco a poco, sin radicalismos, hacia nuestra luz interior, hacia The inner light, que canta George Harrison, sin ir más lejos. O a lo que dice Tolstói en su Evangelio abreviado respecto a ese espíritu libre que anida en nosotros y que hemos convenido en llamar Dios. Dice Tolstói que se pone a ese espíritu como fundamento de la vida, esta se convierte en “verdadera e infinita”. Y que eso, en resumidas cuentas, vino a decirnos Jesús, que todos éramos hijos de esa cosa llamada elevada e ideal. Por ahí empezaría ese proceso de construcción del alma, siendo conscientes de esos elementos intangibles, que podemos alimentar o no, y que se encuentra también en el arte, la música, en el misterio del vuelo de los pájaros…

En ‘El Camino de la vida’ escribe Tolstói: “La sola y única felicidad del hombre está en el amor”. ¿Lo hemos olvidado?

Dios es amor, dirá también Battiato en aquella entrevista con JotDown, aunque cueste paciencia y tiempo llegar a descubrirlo. O lo de Tutto L’Universo Obbedisce All’Amore  , que canta con Antony, en otra de esas colaboraciones suyas tan pertinentes. Pero sí, es un mensaje que repetía un tío de barbas que acabó crucificado y que convendría recuperar en puridad. Como la tendencia a la unión, a la unidad, que predica el yoga, cuyo nombre significa precisamente unión. Tenemos la posibilidad de amar y de odiar, de alimentar ambos polos. Mejor inclinarse hacia la balanza de las altas pasiones, tratar de colocarnos hacia ese horizonte ideal, aunque a veces el animal que llevamos dentro nos robe todo, hasta el café. 

¿Dónde está hoy lo divino en una época de prisas, egocentrismo, ceguera, rendimiento permanente, ambición y competitividad?

Diría que en todas partes, incluso en un grano de arena, como diría Caspar David Friedrich en una cita que me gusta mucho. Claro que también podemos abandonarnos y percibir solo lo malo, lo tóxico, lo pobre. Pero el alma sigue ahí. Aunque cueste descubrirla, como el alba dentro de las sombras.

Los que todavía no han descubierto a Battiato, ¿qué se están perdiendo?

Un oasis musical que te transporta a mondi lontanissimi, pero también a nuestras raíces culturales más cercanas, al Mediterráneo más sensual, a la Europa del siglo XX más próxima de Alexanderplatz o la Perspectiva Nevski. Battiato como caballo de Troya de la música culta a través del pop, y de la espiritualidad a través de canciones tan sencillas y hondas como La sombra de la luz, que era, por cierto, su favorita.


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Comentarios

  • Maria

    Por Maria, el 18 mayo 2022

    Muchas gracias, por haber hecho un retrato fiel y profundo de este artista, gran ser humano y transmisor de un anhelo, como es no solo ser una persona, sino un alma que busca la luz.

  • Elías

    Por Elías, el 18 mayo 2022

    El océano de silencio siempre en calma sin centro ni principio. La luz que ilumimina tus negros pensamientos eres TU mismo, HOMBRE FRANCO y HERMANO heredero del MUNDO con sus luces y sus sombras. Las luces potentes y místicas, las suyas y al fin y al cabo las de nuestro CREADOR, quizás implican sombras muy densas. El fenómeno religioso es inseparable del SER HUMANO. El que niegue con frívola maledicencia esto es que está vacío. Nadie igual a ÉL en la aceptación y gozo del misticismo extatico y casi salvaje supo aceptarse a sí mismo y mirar de frente y sin complejos a DIOS. En modo alguno pasarás de largo por mi CAMINO. Te recuerdo exactamente igual que siempre y los años que me quedan. Gracias eternas por tu MÚSICA, Tu LEALTAD hacia tu PERSONA que hago mía hacia Ti por y para SIEMPRE.

  • Francisco José Jiménez

    Por Francisco José Jiménez, el 18 mayo 2022

    Acabo de adquirir el libro de Eduardo, que pedí en cuanto me enteré de su existencia. Tiene muy buena pinta porque su autor conoce bien al amigo Battiato, humano de referencia para mí desde que lo conocí, un genio plasmando la belleza, sobretodo en la música. Es raro el día en que no escucho algo suyo. Me inspira, me pacífica y me anima. Un hombre Diógenes!!

  • Jesús dominguez

    Por Jesús dominguez, el 18 mayo 2022

    Como nos dejó escrito, siamo solo l’ombra de la luce pero TORNEREMO ANCORA.

    Para mi Franco Batiatto, me ha ayudado con su música a encontrarme con migo mismo.
    Gracias a él descubri el 4o camino de Gurdjeff y tantas cosas.

    Cuando sacó su último disco FLEURS ya nos avisaba del fin con un mensaje claro.

    TORNEREMO ANCORA.
    GRACIAS POR EL ARTICULO

  • Manuela

    Por Manuela, el 18 mayo 2022

    Battiato. Un viaje por la belleza de la búsqueda.

  • Abel Pedro Del Río Reoyo

    Por Abel Pedro Del Río Reoyo, el 18 mayo 2022

    Hola!.
    Hoy nada más levantarme he encendido una vela blanca para perpetuer el amor que me transmitió esta bondad de persona, y que en un momento especialmente hostil de mi vida, acompañó los rincones más íntimos de mi tránsito, entre sus delicadas canciones.
    El artículo me ha gustado, porque más allá de lo periodístico, percibo alma para la bondad en su autor, y más, apoyado con la cara que aquí aparece del mismo. Battiato se sentiría calmado por él.
    El año pasado una compañera costurera inscribió en una camiseta negra y con letras rojas la frase por delante: «Franco sí, Battiato»; y por detrás: «Eternamente».
    Gracias y Salud-os!…..Abel

  • Amaya

    Por Amaya, el 19 mayo 2022

    Encantada por recordarme volver a escuchar a Battiato en este momento en mi vida.

  • Alberto

    Por Alberto, el 19 mayo 2022

    Gran entrevista. Yo también descubrí a Battiato de niño y me engrandeció mucho más que otras referencias que he tenido después. Qué llorera me entró cuando me enteré de su muerte como se me vino toda mi adolescencia de canciones que me conocía hasta el más mínimo detalle. Gracias Battiato y a los autores que le escriben

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