Viajamos por 15 ciudades españolas a través de 15 grandes novelas

Viajamos por 15 ciudades españolas a través de 15 grandes novelas

Escaparate de la perfumería del Bonsucceso en el barrio del Raval de Barcelona. Foto: Manuel Cuéllar.

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El Bilbao de Edurne Portela. La Barcelona de Juan Marsé. La Salamanca de Carmen Martín Gaite. La Valladolid de Rosa Chacel. El Madrid de Emilia Pardo Bazán. La Zaragoza de Ignacio Martínez de Pisón… Pepo Paz Saz ha reunido en ‘Un país de novela’ 15 destinos literarios por ciudades de España. Recorridos por nuestras urbes de la mano de un autor o autora y algunas de sus principales novelas. Relatos que son lugares, lugares que son relato, para acercar la ficción de las novelas a la realidad del día a día.

Puedes seguir al autor, GUILLERMO MARTÍNEZ, en Twitter, aquí.  

La fuerza de la literatura lleva pareja la creación de personajes, escenas, laberínticas tramas que envuelven al lector y la lectora en un torbellino de situaciones. Entrar en la primera persona del protagonista o sentirse identificado con un actor secundario de la historia son solo dos posibilidades de las infinitas que nos provoca abrir un libro. Los escenarios, en este sentido, se tornan imprescindibles para imbuirse en la sucesión de acontecimientos. Conocer el casco histórico de una ciudad, pararse a pensar frente a la estatua con décadas de experiencia en ese lugar o doblar la misma esquina que nuestro personaje favorito giró escapando de sus propios pensamientos sigue estando en nuestra mano.

Así lo sabe Pepo Paz Saz, autor de Un país de novela. 15 destinos literarios de España (Anaya Touring, 2021). Este editor independiente y fotoperiodista entra de lleno en los relatos que son lugares, en los lugares que son relato, para acercar la ficción de las novelas a la realidad mundana. La selección de los destinos literarios se fragua entre la personalidad del escritor y los criterios de la editorial.

De esta forma, Paz habla de Barcelona con las palabras de Juan Marsé en sus Últimas tardes con Teresa; y de Bilbao y su ría mediante Mejor la ausencia de Edurne Portela. El mítico Pío Baroja se deja descubrir en Córdoba con La feria de los discretos, y Andalucía sigue con Granada y la ruta lorquiana que el autor esboza con las Impresiones y paisajes del inolvidable poeta asesinado por los franquistas. Camilo José Cela está presente con su Viaje a la Alcarria, al igual que León con El año del francés, de Juan Pedro Aparicio.

La capital está representada por Insolación, de la incombustible Emilia Pardo Bazán. De Oviedo habla Ana Lena Rivera en Lo que callan los muertos; lo mismo que Ernest Hemingway hace con Pamplona en su inmortal Fiesta. La obra cumbre del castellano se deja ver con la ruta del Quijote, siguiendo los pasos del ingenioso hidalgo ideado por Miguel de Cervantes. Salamanca se recorre Entre visillos, de Carmen Martín Gaite, y Segovia por los Laberintos, de Jesús Fernández Santos. Rosa Chacel acerca un característico Valladolid con su Memoria de Leticia Valle. La siguen los pasos hacia el norte, para Vigo, de Domingo Villar y sus Ojos de agua, y el recorrido termina en Zaragoza, mediante Carreras secundarias, con Ignacio Martínez de Pisón al volante de la escritura.

El Café Iruña en Pamplona. Foto: Manuel Cuéllar.

El León de los años 50

Hace casi 30 años, Paz leyó El año del francés, de Juan Pedro Aparicio. León fue el último texto, o lugar, en el que se inmiscuyó el escritor para terminar el volumen de reciente publicación. Ambientada en los años plácidos de la dictadura franquista, en esos en los que parecía no pasar nada más que el tiempo en las capitales de provincia, Aparicio desenfunda su pluma para establecer el triunvirato entre el gobernador civil del lugar, las autoridades eclesiásticas y los cuerpos policiales.

A finales de los 50, solo el comienzo del verano revolucionaba la ciudad: “El revuelo se monta cuando llegan las estudiantes francesas, que vuelven locos a los estudiantes de la novela”, agrega el editor. La trama y el desenlace de la novela ponen en solfa la autoridad imperante en la ciudad, y en España entera bajo dictadura. El casco histórico protagoniza las ideas y venidas de unos revoltosos estudiantes que transitan el barrio Húmedo, la casa Botines, la calle Real y la catedral de la capital leonesa. “Todo eso está muy bien descrito y a mí me daba pie para hacer un recorrido que debe ser de Este a Oeste siempre, como la peregrinación hacia Santiago, que conduce de la luz a las tinieblas, más allá del cauce del río, por donde se marchan los peregrinos”, apunta Paz.

Calles anchas para Madrid

La sorpresa en Madrid, como en tantas otras ocasiones y contextos, la da una persona de Galicia. Emilia Pardo Bazán y su Insolación hacen de faro de guía por las calles más anchas y concurridas de la capital. Tras sopesar hablar de esta ciudad por medio de los escritos de Esther García Llovet o Elvira Lindo, la mirada, al final, se fijó en su cogollo central. El Paseo del Prado, la Carrera de San Jerónimo, el barrio de Salamanca, los antiguos cafés de Madrid, la Plaza Mayor y la ribera del río Manzanares son los enclaves en los que se inspiró la literata gallega en su novela y que, a día de hoy, cualquier interesado puede volver a recorrer imaginándose dentro de su novela.

La Plaza Mayor de Madrid. Foto: Manuel Cuéllar.

“Leyendo a Pardo Bazán descubrí una escritora muy actual en cuanto a sus planteamientos de la situación de la mujer y su encorsetamiento en la sociedad; una narrativa muy fresca y ágil que hace que no quieres dejar de leer el libro en ningún momento”, comenta Paz sobre la obra. De hecho, Insolación es la historia de una joven viuda cuyo marido, un marqués muchísimo mayor que ella, acaba de fallecer. Inspirada en finales del siglo XIX, la mujer hace todo lo que la sociedad espera de ella: no se pierde ni una misa vestida de luto. Es así hasta que conoce a un gaditano, con quien se va a la fiesta de San Isidro. Allí, entre bailes, comida y bebida, la joven viuda descubre la vida que quiere.

Salamanca se acerca de la prolífica mano de Carmen Martín Gaite. Imprescindible tanto ciudad como escritora en el imaginario viajero y novelesco, Paz admite que su novela Entre visillos puede ser leída como una especie de crítica a la sociedad: “La obra, en su día, se vio por parte de los lectores y la crítica como una descripción un poco desleída de la sociedad provinciana de la cual la protagonista quería huir”, remarca el autor. De esta forma, Gaite trata diversos personajes y muestra sus frustraciones, así como sus anhelos de salir de ese mundo tan acotado de mediados de los años 50. En el texto se realiza una descripción del casco antiguo de la eterna ciudad salmantina: la Plaza Mayor, la Catedral, la Universidad o el río son enclaves imprescindibles en la obra, pero también en la vida para las miles de personas que los siguen frecuentando.


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Comentarios

  • Andreu

    Por Andreu, el 08 octubre 2021

    Y como siempre, no existe la literatura escrita en otras lenguas que no sean el castellano. És el gran problema de la identidad española; qué hacer con todo aquello no asimilable a lo mesetario. Para eso trabaja la gran maquinaria ideológica que es Madrid, un succionador impertinente e irreverente que se alborota con ahínco con todo aquello que huela a no centralidad. ¿La intelectualidad española es sólo aquella que piensa y escribe en castellano? Entonces tienen, tenemos, un gran problema.

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