Zahi Hawass sigue buscando a las reinas de Egipto

Zahi Hawass sigue buscando a las reinas de Egipto

El egiptólogo Zahi Hawass.

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Si hay un personaje que ha puesto la arqueología y , más concretamente, la egiptología en el ‘candelero’ mundial es, sin duda, el incombustible, mediático, polémico y en ocasiones histriónico Zahi Hawass, el que fuera todopoderoso responsable de Antigüedades del país del Nilo –llegó a ser ministro durante unos meses con Hosni Mubarak– y que hoy es una ‘estrella’ a la que jóvenes y mayores persiguen en busca de un autógrafo o un ‘selfie’. Un auténtico Indiana Jones, que disfruta de los focos y la fama. Recientemente estuvo en España para ‘anunciar que anunciará’ lo que aún es un misterio: dónde está la momia de la reina Nefertiti, la amantísima esposa del gran Ramses II. La visita de Hawass, de 74 enérgicos años, se enmarca dentro del ciclo de conferencias de la exposición ‘Hijas del Nilo. Mujer y sociedad en el antiguo Egipto’, que estará abierta hasta el 31 de diciembre en el Palacio de las Alhajas de Madrid.

El aforo del cine Palacio de la Prensa, en la Gran Vía, estaba a rebosar desde antes de que hiciera su entrada y muchos cargaban con alguno de sus libros. Querían la firma de quien, más allá de sus hallazgos, se ha convertido en el azote de algunas potencias –Gran Bretaña y Francia, principalmente– que aprovecharon su presencia en Egipto para arramblar con muchos de sus tesoros milenarios, entre otros la famosa Piedra Rosetta que Hawass reclama siempre que puede. Y también, de quien ha sido acusado de ocultar información o de corrupción, unas denuncias  de las que ha salido absuelto hasta ahora.

“Yo no quería ser arqueólogo, sino abogado. Llegué aquí por accidente”, declaró en la conferencia, en la que fue desgranando los grandes descubrimientos bajo su dirección a lo largo de más de tres décadas y explicando los que quedan por venir. Casi todos, señaló, relacionados con grandes reinas “porque sin mujeres no habría Egipto y ahora sabemos que ellas también trabajaron en la construcción de templos y pirámides”.

Conferencia del egiptólogo Zahi Hawass en Madrid. Foto: Rosa M. Tristán.

De hecho, en lo que aseguraba que es “el gran hallazgo” de su vida, la Ciudad Dorada en la antigua Menfis, hoy Luxor, Hawass comentaba que han encontrado zonas con hornos de leña para hacer pan, al mismo modo cómo se sigue haciendo hoy en las zonas rurales, y talleres de hilado de tejidos en los que las mujeres eran protagonistas. “Es el descubrimiento más importante desde la tumba de Tutankamón, en 1922, por Howard Carter. Allí estaban los talleres donde se hacían las estatuas, las joyas, las ropas, las sandalias, los ladrillos… durante el Imperio Nuevo, especialmente en la época de Amenhotep III y Tutankamón, hace 3.700 años. Hemos encontrado más de mil objetos. Y toda la ciudad estaba rodeada por un muro serpenteantes de tres y cuatro metros de altura. Un lugar increíble”, describía ante una audiencia que, a la vez, le veía en las imágenes de la pantalla bajar a pozos de hasta 30 metros de profundidad y asomarse a los tesoros de las tumbas con una linterna al más puro estilo de Hollywood. En una de estos pozos, contaba, se quedó durante dos horas colgado, sin ver el fondo, por un fallo en la maquinaria.

‘Molinera. Reino Antiguo’ (2686-2181 a. C.) Roemer- und Pelizaeus-Museum, Hildesheim (Alemania). Obra dentro de la exposición ‘Hijas del Nilo. Mujer y sociedad en el antiguo Egipto.’

Y justo detrás de la Ciudad Dorada, que está muy cerca de donde el equipo español del Proyecto Djehuty, dirigido por José Manuel Galán, excava desde hace más de dos décadas, cinco nuevas tumbas selladas. “Siempre digo que el 70% del pasado de Egipto sigue enterrado bajo el suelo y que nunca sabes qué secretos vas a encontrar”, afirmó el egiptólogo.

Algunos de los grandes avances a la hora de identificar momias y colocarlas en su sitio dentro del calendario milenario tienen mucho que ver con los avances genéticos. Hawas recordaba cómo envió a analizar muestras de ADN de varias momias, que también han pasado por escáneres médicos, y así se descubrió que el faraón Akenaton era hijo de la reina Tiye, a su vez abuela de Tutankamón. En realidad,  las investigaciones genéticas permitieron reconstruir el linaje inmediato de faraón-niño más famoso hasta en cinco generaciones.

Pero lo que trae de cabeza hoy a Hawas es encontrar a dos reinas, a ser posible este año: Nefertiti y Cleaopatra. “Espero que antes de finales de este año, en el que celebramos el 100 aniversario del hallazgo de la tumba de Tutankamón, os pueda confirmar que hemos encontrado la momia de Nefertiti. Estamos identificando 14 momias. Una es de un niño de 10 años, que puede ser un hermano de Tutankamón, hijo de Nefertiti, y luego está la de una de mujer sin cabeza que creo que es la de ella, a falta de la confirmación que estoy esperando. Para el 4 noviembre espero tener noticias”.

A falta de estas piezas, a su currículum suma otra reina que encontró el equipo que dirige: Hatshepsut (1479-1458 a.C.), la primera mujer del antiguo Egipto en gobernar como un hombre, con la autoridad total del faraón. Fue en 2009, recordaba Hawass, cuando comprobaron que una muela hallada en un vaso funerario que llevaba el nombre de esta reina encajaba perfectamente con la dentadura de una momia encontrada en el Valle de los Reyes. Fue la prueba definitiva y el resultado de aquello permitió tener una imagen nueva de aquella poderosa reina. “Una actriz me dijo una vez que quería representar a Hatsepsut en el cine, pero cuando le dije que ahora sabíamos que había sido una mujer gorda, que sufría diabetes y murió de cáncer, y no asesinada como se creía, renunció”, comentaba un Hawass jocoso.

Y si por un lado busca su momia, por otro lo hace de su tumba, que ha tratado de encontrar en cinco lugares distintos el Valle de los Reyes, sin conseguirlo hasta ahora.

‘Sistro con cabeza de Hathor. Fayenza. Reino Nuevo’ (1570-1070 a. C.) Szépművészeti Múzeum. Museum of Fine Arts, Budapest (Hungría). Dentro de la exposición ‘Hijas del Nilo. Mujer y sociedad en el antiguo Egipto’.

La otra pieza que persigue desde hace tiempo es la tumba en la que descansa Cleopatra, la última gran reina de Egipto, la misma que encandiló a Marco Antonio y al mismísimo César y a la muchos recordamos con el rostro de Liz Taylor, pese a que no debía ser tan bella. Una de sus más recientes esperanzas de encontrarla, explicaba en Madrid, estaba hasta hace poco entre las ruinas de Taposiris Magna, tal como le convenció la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez. Tras 17 años de excavaciones en este lugar, a unos 35 kilómetros de Alejandría, sí que se han encontrado la entrada a un templo y restos de su época, pero no la deseada tumba. “Yo creo que está bajo el mar. Recientemente, bajé a los túneles de Taposiris, que son más de tres kilómetros y que se adentran en el mar a tres metros de profundidad. Y no vi nada. En unos días, un equipo de buzos trabajará allí a ver si la encuentran, y quizás esté ahí, aunque ahora yo creo que donde está es en el fondo de la bahía de Alejandría”, donde están enterrados también sus ancestros. Precisamente allí, el arqueólogo submarino Franck Goddio la buscó durante años, sin encontrarla hasta ahora.

A la espera de tan anunciados hallazgos, si es que tienen lugar finalmente, para seguir aprendiendo de la civilización que sentó las bases de nuestro mundo, además de la exposición Hijas del Nilo, comisariada por Esther Pons y Nacho Ares, habrá más conferencias dedicadas a esas mujeres durante las siguientes semanas, entre ellas las de prestigiosos arqueólogos, como José Manuel Galán, Salima Ikram , Christian Greco o Joyce Tyldesley . El programa, aquí.


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Comentarios

  • Manuel

    Por Manuel, el 29 septiembre 2022

    Si anuncia que ha encontrado a la reina Nefertiti que era la mujer del gran Ramses II, la va cagar bien cargada, porque Nefertiti era mujer de Akenaton. Vaya pifia, por Amon, jaja,ja.

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