Aire Libre Agosto: Perseidas, turismo anti-incendios y festivales

Aire Libre Agosto: Perseidas, turismo anti-incendios y festivales rurales

Perseidas fotografiadas en Roblón de Salcedo (Cantabria). Foto: Web Fotografía Noctuna

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En circunstancias normales, este Aire Libre de agosto estaría dominado por los paseos nocturnos, las observaciones astronómicas en torno a las Perseidas y más paseos entre corrientes fluviales y chapuzones finales en una poza. Algo hay de eso, pero es imposible abstraerse de la catástrofe producida por los incendios forestales en diferentes puntos de la península y Canarias, que, para no variar, afectan sobre todo a una España rural tan desatendida. Que no, que no está vaciada, porque, a pesar de todo lo que se han llevado las llamas, nos queda disfrutar del mudéjar de la iglesia de Santa María de Ateca (Zaragoza), caminar por el Sendero del Agua de Los Realejos (Tenerife) o probar el queso Beato de Tábara y conocer algo más sobre este códice del siglo X desde Losacio (Zamora).

Los incendios forestales de junio y julio han entrado o rozado paisajes emblemáticos de España, siempre abiertos para acoger cualquier propuesta viajera: Las Hurdes, valle del Jerte y Monfragüe (Cáceres), sierra de Francia (Salamanca), Teide (Tenerife), sierra de la Culebra (Zamora) y sierra de O Courel (Lugo), entre otros. Yo ya me he apuntado, de aquí a final de año, varias visitas a algunos de estos lugares y otros tocados por las llamas para, desde un turismo sostenible y comprometido, demostrarles a estas tierras, y sobre todo a las personas que velan por ellas, que no están solas, que nos siguen ofreciendo un patrimonio natural, cultural, gastronómico e histórico digno de conocerlo y cuidarlo. Como hicimos tras los incendios de La Palma y la sierra de Aracena (Huelva) hace dos años y de la sierra de La Paramera (Ávila) hace uno, echamos mano de ese turismo para revitalizar zonas incendiadas.

Quesos beatos en Zamora

Empiezo por Losacio, donde dos factores que vienen de la mano de las personas, y no precisamente de esas tierras (olas de calor provocadas por el cambio climático y falta de previsión y cuidados por la Junta de Castilla y León), han favorecido que estemos hablando del incendio más devastador de la historia en España desde que se tienen datos oficiales: 36.000 hectáreas calcinadas. No conozco la zona más allá de Tábara, uno de los pueblos afectados. Me pilló de camino de la sierra de la Culebra (desgraciadamente, los incendios las unen) y me llamó la atención la torre románica de su iglesia. A partir de ahí conocí su relación con el Beato de Tábara y el monasterio del siglo IX aquí asentado, en cuya torre se iluminaronExp este y otros bellos códices.

Iluminaron sí, porque también aprendí que, en su tercera acepción de la RAE, la palabra iluminar significa “dar color a las figuras, letras, etcétera, de una estampa o de un libro”. El scriptorium de la torre del monasterio de Tábara se convirtió en uno de los lugares más importantes del Medievo en el que se elaboraban códices iluminados. Por este motivo, recomiendo la visita al centro de interpretación de Los Beatos, ubicado en la iglesia de Santa María de Tábara, donde aparte de la monumentalidad, incluida su torre románica, se muestran ediciones facsímiles de los beatos de Tábara, Morgan, Gerona y de las Huelgas. Para redondear la beatería por estas tierras, algo más al sur, en Santa Martín de Tábara, elaboran un exquisito queso de cabra ecológico de nombre, claro, Beato de Tábara.

“El fuego ha quemado varios cercados donde pastan las cabras y hemos tenido que moverlas bastante; además hemos suspendido las visitas programadas porque desalojaron las casas rurales y no hay demanda”. Los lamentos de Israel León, de la quesería Beato de Tábara, se tienen que convertir de nuevo en alegres bienvenidas porque nos aclara: “La producción sigue, con las dos variedades que hacemos de queso semicurado y azul, y también seguimos con las degustaciones y enseñando al menos el proceso de elaboración”.

Carlos Sanz es el autor de la exposición ‘Amigo lobo’.

Miel y lobos en Villardeciervos

Nos quedamos aquí, porque más al sur, en Losacio, foco del desastroso incendio, hay opción de comprobar cómo ha quedado una red fluvial que, condicionada por el embalse de Ricobayo, resalta cauces como el del arroyo de Valdeladrón o el río Aliste. Remontando este último llegamos a Villardeciervos, ya en la sierra de la Culebra.

“Dentro de lo que cabe, ha habido suerte porque hemos perdido 19 colmenas de 380, pero hay apicultores que se han quedado sin ninguna. Ahora nos toca trashumar, para que las abejas aprovechen las zonas menos quemadas”. Yolanda Godón elabora, junto a su marido José Antonio Morán y sus abejas, una de las mieles (especialmente de brezo) más reputadas de la sierra de la Culebra. No hacen visitas guiadas, pero preparan los tarros de miel con la venta directa propia (633 476 244) o en el supermercado Valdalla de Villardeciervos.

Sin salir de aquí hay que aprovechar que se acaba de inaugurar en la oficina de turismo la exposición Amigo Lobo, de un gran amante de este animal, Carlos Sanz. Y, como ya hemos visto en otro Aire Libre, por estas tierras está Javier Talegón (la recomendación de la miel es suya) y su proyecto Llobu Ecoturismo con diversas experiencias de turismo lobero, incluidas unas jornadas que organiza del 12 al 15 de agosto con talleres y cuatro salidas para ver en libertad al cánido salvaje.

Castañas de O Courel y papas de Los Realejos

Seguimos en el noroeste peninsular. De Zamora a Lugo y, dentro de esta provincia, a la vertiente occidental de la sierra de O Courel. Nos sentamos en el mirador de la Mesa dos Catro Cabeleiros. Desconozco cómo habrá quedado la zona tras el incendio con origen en A Pobra do Brollón, pero desde el mirador mencionado de este municipio (imprescindible perderse por algunas de sus aldeas), a 1.200 metros de altitud, se tienen amplias vistas de las montañas y valles de O Courel. Su mesa y asientos de granito permiten rememorar la leyenda de los caballeros medievales que aquí se sentaban para dilucidar el destino de estas tierras. Y ya que hemos hablado de miel, O Courel es un gran destino para seguir la pista a este sabroso manjar y a otro como la castaña, que aunque no las podamos comer ahora en fresco, las tenemos cocidas, en crema o en almíbar. Hay opción de completar este tour gastronómico no muy lejos con la Ruta del Vino de Valdeorras, en Ourense, otro pueblo maltratado por el fuego.

Valle de O Courel. Foto: Turismo de Galicia.

La esencia de pueblos como Ateca

Y maltratado por el mismo motivo ha quedado Ateca, en Zaragoza. Qué desolación más grande contemplar la huella del incendio a ambos lados de la carretera A-2. Aquí reivindico algo que reivindico constantemente: la opción de las carreteras secundarias. El discurrir más despacio y sereno por la N-II y otras carreteras permite sentir más cerca el paisaje ahora encenizado, pero también la esencia de pueblos como Ateca (con la iglesia de Santa María de Ateca con su imponente torre Mudéjar), Bubierca, Alhama de Aragón o Castejón de las Armas, esta atravesada por el río Piedras.

De Cáceres a Tenerife

Concluyo este tour por la España incendiada, pero no muerta, recomendando recorrer cuatro paisajes ilustres de la naturaleza y la cultura cacereña: el valle del Jerte, la Reserva de la Biosfera de Monfragüe, Las Hurdes y la sierra de Gata. En la vertiente salmantina de esta sierra está Monsagro, buen lugar para recalar entre su museo de los Mares Antiguos y la ruta de las Huellas Fósiles.

Y salto final a las islas, a la de Tenerife, porque justo este año Los Realejos conmemora los 400 años de la primera siembra de papas antiguas de Canarias, en Icod el Alto. Aparte de visitar este punto del municipio y aprovechar algunos de los eventos en torno a dicha celebración, hay que sacar tiempo para recorrer el sendero del Agua, por los antiguos caminos recuperados, por adentrarse en el Paisaje Protegido de la Rambla de Castro y por refrescarnos entre playas y piscinas naturales.

Lluvia de estrellas

No, nos hemos olvidado de las noches estrelladas del verano, y menos del momento de las Perseidas, la mayor lluvia de meteoros del año (hasta cien cada hora), que tiene lugar principalmente en agosto. Como he tenido la oportunidad de admirar el cielo de noche de la mano de personas expertas en astronomía (y no solo para reconocer constelaciones, planetas e incluso bordes de galaxias, sino también para diferenciar el movimiento de un satélite de una estrella fugaz), siempre recomiendo apuntarse a observaciones guiadas.

En la web de AstroAfición hay propuestas de astroturismo de lo más diverso (senderismo y Perseidas, mitología y Perseidas, templarios y Perseidas…) repartidas entre Madrid y Toledo. Por estas fechas hay que echar siempre un vistazo al programa de actividades Ciencia al Fresquito que coordina la Fundación Descubre. Así, habrá oportunidad de apuntarse a observaciones astronómicas en Iznallos, Capileira, Padul y Atarfe en Granada, Villamanrique de la Condesa y Guadalcanal en Sevilla y Arriate, Ardales y Benadalid en Málaga.

Festival Bajo la Luna y festival ‘Agrocuir’

En Benadalid nos quedamos. Es un pueblo de la Serranía de Ronda con sobrados alicientes paisajísticos, entre los que, a bote pronto, conviene rastrear la herencia romana y árabe entre sus calles y edificios y adentrarse por senderos que llevan hasta el enorme castaño Mataquince y el despoblado de Benamaya. Ya de noche y en el mismo pueblo, el festival Bajo la Luna (del 16 al 20 de agosto) completa la oferta viajera con una programación donde se unen circo, danza, música, magia y teatro.

Y volvemos a Lugo, a Monterroso, en el concello de Ulloa, con otra cita festivalera entre el 26 y el 27 de agosto: Agrocuir Festival pola visibilización e a reivindicación da diversidade sexual e de xénero no ámbito rural. Aparte de propuestas de diversas disciplinas artísticas, habrá también talleres donde se presentan formas tradicionales de construir y crear a partir del barro, la arcilla, la paja y el caucho.


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