Camino de Santiago: ¿Peregrinos o ‘turigrinos’?

Camino de Santiago: ¿Peregrinos o ‘turigrinos’?

Un peregrino en el Camino de Santiago. Foto: Pxfuel

Menéalo

Un acercamiento verde y crítico al Camino de Santiago a cargo de dos periodistas ambientales, el gallego Cristóbal Ramírez y la cántabra Aída Herreros. Ha sido el eje de la nueva entrega del ciclo ‘Lecturas Verdes’ que organiza la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA). Tramos asfaltados, avalancha de ‘turigrinos’ más que peregrinos concienciados y respetuosos, atentados ambientales como la avalancha de gigantescos parques eólicos que asaetearán los horizontes… En el doble Año Xacobeo, nos acercamos al Camino de la mano de dos personas que lo conocen bien y han escrito sobre ello.

Echar a andar, temprano, con la mochila a cuestas, las botas bien puestas, las ampollas bajo control y unos cuantos kilómetros por delante hasta la siguiente meta. Hay que llegar a tiempo para tener plaza en el siguiente albergue si es verano. En la ruta, bosques, campos de cultivo, aldeas, caseríos, montes pelados o acantilados. “¡Buen camino!”, el santo y seña que intercambian los peregrinos para reconocerse, da igual el origen, porque lo que importa es el destino. Si algo tiene el Camino de Santiago es naturaleza, historia, para algunos espiritualidad y para casi todos una mezcla entre momentos de soledad y convivencia que, con los días, atrapa al caminante.

Pero también tiene problemas ambientales, que se cruzan entre las pisadas y las miradas y que enturbian la paz de quienes llevan puestas las gafas verdes. Lo saben bien los periodistas y escritores ambientales Cristóbal Ramírez y Aída Herreros, que nos narran en sendos libros sus experiencias y sus visiones sobre esa vía que, desde hace siglos, enlaza la ciudad gallega de Santiago de Compostela con el resto de Europa, y virtualmente del mundo.

Ramírez, gallego y especialista en medioambiente en La Voz de Galicia desde hace ya mucho tiempo, es uno de los autores del libro Traslatio literaria y xacobea, obra fruto de una expedición que un grupo de escritores y periodistas realizó a bordo del velero ruso MIR. Él, miembro de la Asociación de Periodistas y Estudiosos del Camino de Santiago (Apecsa), fue uno de los participantes. Durante 13 días, y partiendo desde Valencia, navegaron por el mismo trayecto marítimo peninsular del mítico viaje que hizo el cuerpo del apóstol Santiago, allá por la Edad Media. El resultado es un compendio de crónicas, relatos de ficción y reflexiones que han sido recogidos en una obra publicada en edición de lujo, con fotos e lustraciones de gran formato.

Aída Herreros, también periodista ambiental y profesora de escritura, se embarcó en 2013 en la aventura del Camino del Norte, que comienza en Irún y acaba en la ciudad gallega. Lo inició sola, sobre sus botas de montañera. Ocho años ha tardado en acabar su recorrido desde el municipio cántabro de Comillas, donde habita, hasta Santiago, una lenta pero pertinaz travesía que comenzó a relatar en su blog personal Ficciones de lo real y ha acabado siendo el libro Andar es vivir, diario de una peregrina a Santiago a pie (autoedición).

Una pintada en el camino para animar a los peregrinos. Foto: Pxfuel

Ambos, gallego y cántabra, han sido los protagonistas de una nueva edición on line del ciclo Lecturas Verdes que organiza la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), de la que son miembros; una ocasión para poner en valor, durante este Año Xacobeo que durará –excepcionalmente– dos años, los valores ambientales de un Camino que, en el fondo, son muchos según el quién, el cómo y el por dónde. “Mi lema durante estos ocho años de lento caminar, ha sido escribir lo que veo y lo que siento. Lo hacía mientras andaba despacio, apuntando cada pensamiento y cada cosa que me iban ocurriendo. Yo tengo algunos problemas físicos, pero al leerlo se comprende que incluso con problemas se puede hacer, cada uno a su ritmo según sus circunstancias. Y lo recomiendo al menos una vez en la vida, sin miedos, en soledad, aunque se tarden varios años”, asegura la escritora. Aída Herreros, como buena peregrina, partió ligera de equipaje, pero recuerda cómo con el tiempo incorporó objetos que no estaban en la lista: un spray de pintura amarilla para aclarar dudas que surgían en su ruta, con la consabida flecha que marca la ruta, y una herramienta podadora con la que fue aliviando de vegetación invasora algunos de los tramos. “Los lectores me dicen que es un relato divertido, que es como si lo estuvieran haciendo conmigo porque no se me escapa nada… Y eso es muy gratificante”.

¿Y la salud del Camino? ¿Cómo anda de basura?, pregunta algún oyente.

“En general, el Camino no está sucio. Hay ayuntamientos que han puesto papeleras en el recorrido, pero eso no puede ser. Si ves una lata, una mascarilla, un pañuelo de papel… es evidente que son microagresiones, fruto de la falta de conciencia ambiental de cierto tipo de peregrinos. Mejor solución es la de otros ayuntamientos y de la Xunta , que lo limpian. Es mejor recoger esa basura y promover la educación ambiental entre ese turismo barato que llenar todo de papeleras. A mí me preocupan mucho más las macroagresiones ambientales, que también las hay y que generan impactos más graves”, denuncia Cristóbal Ramírez.

Ramírez se refiere tanto a la contaminación a gran escala como a la amenaza creciente de grandes instalaciones en plena naturaleza que están proliferando, como son los parques eólicos. “Cuando haces el Camino Inglés y llegas a El Ferrol, te encuentras con las rías gallegas muy contaminadas, con lugares como la Playa de la Magdalena, en Cabanas, que se cierran al baño porque tienen exceso de polución y eso daña la imagen turística y agrede la naturaleza. [Desde el Concello de Cabanas aclaran en una nota remitida a la Redacción que esta playa «no ha estado cerrada al baño en los últimos años ni sufre problemas de polución»: «Todas las playas de nuestro Ayuntamiento son aptas para el baño, con calidades del agua calificadas entre muy buena y excelente, según se puede consultar en la web del Servizo Galego de Saúde, Sergas». En mayo de 2020 la Consellería de Infraestructuras y Movilidad de Galicia informó de la eliminación de un punto de vertido de aguas residuales que se estaba produciendo en la playa de A Magdalena, debido a la rotura de un pequeño tramo del colector de la red de saneamiento; las actuaciones llevadas a cabo por el Ayuntamiento solucionaron rápidamente el vertido. La playa que sí ha presentado reiterados episodios de contaminación microbiológica es la de A Cabana, en el Concello de Ferrol]. Luego están las agresiones visibles: el presidente de la Xunta tiene sobre la mesa hoy 131 peticiones para construir parques eólicos en la comunidad autónoma, y es algo que afectará duramente al Camino porque un parque eólico puede ser de grandes dimensiones y arrasar con todo. Genera ruido, la fauna huye, cambia el paisaje… Pero es una apuesta política, no técnica. Hemos logrado frenar un parque en Cañones del Sil pero si ahora la Ribera Sacra no es Patrimonio de la Humanidad por ese tipo de agresiones de infraestructuras (embalses), a la vez que se quieren poner eólicos en las rías gallegas… Eso indica que nos falta un diseño de país. Si queremos eólicos por todos los lados, entonces mejor cerrar el Camino de Santiago”, se queja el periodista.

Para el peregrinaje santiaguero, si esos cambios son dolorosos para la vista, no menos lo son para los pies esos tramos del Camino que se han convertido en puro asfalto. La planta del pie se recalienta, el ruido aturulla y los grandes vehículos a gran velocidad, pasando junto al frágil caminante que va por el arcén, son monstruos con los que no contaban los caminantes de la Edad Media. “Tenemos en Galicia la mejor red de autovías de la UE, después de Bélgica, en lo que se refiere a kilómetros por habitante. Tamaña red no sólo espanta a la fauna, o la confina en pequeños territorios, sino que para los peregrinos, hoy camiones y coches son compañeros inevitables por lugares que forman parte de la ruta histórica”, critica Ramírez. “Yo me sentía más percarreterina que peregrina cuando trataba de seguir el camino verdadero, porque gran parte de camino original ha desaparecido bajo el asfalto, así que es preferible hacer un rodeo por senderos locales”, reconoce Aída.

Bien es verdad que no todo el mundo lo entiende como ellos. Cristóbal recordaba que cada camino se hace al andar y debe ajustarse a lo que se va buscando. “Todos tienen que tener una base histórica. El francés, desde Sarria, que son los últimos 100 kilómetros, es el más frecuentado y es perfecto si uno quiere caminar en grupo y conocer mucha gente. A los amantes de la naturaleza, les recomendaría el Camino Primitivo desde Oviedo, unos 300 kilómetros. Si se busca historia, una opción es empezar en Fisterra, donde ya un legionario romano se preguntó por el entonces misterioso nacimiento del Sol. Hasta tenemos un camino franquista, invento de los años 50, que se llama Variante Espiritual”.

Para Ramírez, las alternativas siempre deben ser fundamentadas con referencias a puntos concretos que están documentados, aunque reconoce que hay agujeros por cubrir e incluso tramos que han desaparecido. “En esos casos lo importante es buscar opciones que sean seguras para quienes hacen el Camino y que respeten bosques y bosquetes donde hay fauna, para que no haya agresiones que acaben por cambiar el ecosistema, al obligar a los animales a escapar de la presencia humana. Hablamos de más de 300.000 personas haciendo el Camino en 2019, que son muchos”. “La cuestión es que está el poder político, que quiere ensanchar caminos para que venga más gente, aunque eso destroce el entorno. Creo que es mucho mejor que el peregrino vaya por un túnel de árboles, con un sendero de un metro, que por un camino de cinco metros”.

Peregrinos en el Camino de Santiago. Foto: Pixabay.

Si obras, nuevas infraestructuras energéticas y asfaltos cambian el rumbo hacia la ansiada Compostelana llena de sellos, también son hoy muy distintos los peregrinos respecto a los que hace medio siglo recuperaron este viaje del olvido. Ramírez recuerda que en 1971, cuando se abrió de nuevo el camino para los caminantes, eran muy pocos y muy religiosos. Con el primer Año Xacobeo de 1993 –esta conmemoración se celebra desde entonces cuando el día del Apóstol Santiago coincide con domingo–, llegaron los primeros turigrinos, como algunos llaman en Galicia a los turistas peregrinos, y casi todo lo hacían por la ruta del Francés o el Portugués, que del resto poco se sabía. En los años siguiente, se fueron abriendo nuevos puntos de origen.

“Ahora mucha gente que me he encontrado en el Camino del Norte lo hace para escapar del estrés cotidiano. Como terapia contra las prisas y la ansiedad, en busca del silencio. Y también atrae mucho hacer un camino que ha hecho tanta gente a lo largo de los siglos. En mi libro, intento contar a la gente el valor de ese silencio y también la importancia de dejarlo todo como está para los que vengan después. Se trata de poner en valor la naturaleza”, argumenta Aída.

Sin embargo, Ramírez cree que es mejor no dar a conocer pistas sobre determinados tesoros naturales como medida para protegerlo del expolio. “La defensa ambiental requiere discreción. ¿Para qué saber que en un lugar hay un tipo de setas valioso o un nido? Es mejor organizar la protección de la biodiversidad y regular el acceso si es preciso. Así se ha hecho en la Playa de las Catedrales, ahora con límites para entrar, porque llegó un momento que se arrasaba con todo. Además, los periodistas de APIA debemos estar atentos a estas agresiones, publicarlo y lograr la protección”.

Nota: Las declaraciones de esta crónica referentes a la Playa de la Magdalena fueron actualizadas y modificadas el 5 de agosto atendiendo al derecho a réplica del Ayuntamiento de Cabanas. 


Deja tu comentario

¿Qué hacemos con tus datos?

En elasombrario.com le pedimos su nombre y correo electrónico (no publicamos el correo electrónico) para identificarlo entre el resto de las personas que comentan en el blog.

Comentarios

  • Anxos García Fonte

    Por Anxos García Fonte, el 04 agosto 2021

    No sé de quien es la responsabilidad de afirmar que «el exceso de polución de playa de la Magdalena en Cabanas obligó a cerrarla para el baño» si del periodista citado o de la autora del artículo, pero puedo decir que es un dato rotundamente falso y que se puede comprobar facilmente en los informes históricos del SERGAS. Deberían ser cuidadosos con las informaciones de este tipo que pueden ser muy dañinas para el prestigio y la economía de una zona y rectificar inmediatamente.

  • Montse Fraga

    Por Montse Fraga, el 04 agosto 2021

    Bo día !!a praia da mangdalena está en perfeto estado para uso e disfrute ,pôde-se verificar no listado do segas onde aparecen as plaias libres de contaminación
    En perfeto estado .
    Ademais de ser das mais escollidas pô-las famílias para pasar o dia .
    Gustariame que retificaram ese comentario xa que poderia influir nos veraneantes que poida ter decidido disfrutar do plaia e o entorno maravilloso que ten o concello de cabanas
    MOITAS GRAZAS

  • Luis

    Por Luis, el 04 agosto 2021

    Si el camino de Santiago es para peregrinar como acto religioso que es,pq tanta planificación,y restricciones?si sólo fuesen peregrinos y realizar el fin de esa actividad en realidad se evitarían los excesos y las demás cosas que no es de un peregrinaje.

  • Jesús García-Chicote Olmedo

    Por Jesús García-Chicote Olmedo, el 04 agosto 2021

    Excelente e interesante artículo.

    Una duda: ¿A qué se refiere cuando se habla de «turismo barato»?.

  • May

    Por May, el 06 agosto 2021

    Me ha parecido muy muy interesante el artículo de esta periodista.

Te pedimos tu nombre y email para poder enviarte nuestro newsletter o boletín de noticias y novedades de manera personalizada.

Solo usamos tu email para enviarte el newsletter y lo hacemos mediante MailChimp.