Ciudades silenciosas, ciudadanos sanos. ¡Por favor, ya!

Ciudades silenciosas, ciudadanos sanos. ¡Por favor, ya!

Un ruidoso atasco en una gran ciudad. Foto: Pixabay.

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A menudo, al celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, hoy 5 de junio, nos olvidamos del entorno donde la inmensa mayoría de las personas pasamos la inmensa mayoría del tiempo: las ciudades. Así que hoy dedicamos este día a reclamar urgentemente ciudades más sanas y sostenibles, más verdes y humanas, con menos contaminación y con menos ruido. Sí, ciudades más silenciosas. Nos olvidamos con demasiada frecuencia de este grave problema ambiental, que en ciudades como Madrid resulta sangrante. Y es una cuestión prioritaria de salud.

Silencio. Trinos, cantos, silbos, gorjeos, grajeos. Silencio. Durante el confinamiento de la primavera del año pasado, nos dimos cuenta que el silencio es posible en las ciudades y que las aves urbanitas también cantan. Los hicieron si cabe con mayor alegría, porque se escuchaban. Hasta entonces, los ciudadanos no habíamos apreciado sus trinos, y eso que las aves de ciudad cantan más alto para poder oírse, pero el ruido se lo come todo. Incluso nuestra salud.

Los niveles de ruido en las ciudades están por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de lo que una persona puede soportar en su vida diaria. La principal fuente de ruido en las urbes son los vehículos. Y es que el ruido mata. Concretamente, en la Unión Europea, la contaminación acústica es responsable de 12.000 muertes prematuras cada año.

En Madrid, más de la mitad de los días se superan los 65 decibelios, que es el umbral que la OMS establece como límite tolerable. Una conversación se sitúa en 50 decibelios (dB), mientras que un autobús supera los 70. En clubes nocturnos, discotecas y bares, los niveles medios de ruido pueden oscilar entre los 104 dB y 112 dB.

Si quieres conocer cuál es el ruido que te rodea y analizar las fuentes de emisión, hay aplicaciones para el móvil como Sonómetro (Sound Meter) – Aplicaciones en Google Play

Julio Díaz, investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), lleva cerca de 20 años estudiando el ruido y sus afecciones a la salud. En 2003 empezaron con el primer estudio con la Universidad de Girona. “Vimos que hay una asociación clara entre ruido y los ingresos por causas cardiovasculares y respiratorias”, señala Díaz. En 2007 publicaron otro artículo en el que se observó que en niños también se asociaba el ruido a ingresos hospitalarios por enfermedades respiratorias y neumonías en Madrid.

Mayor incidencia de coronavirus

Los niveles altos de ruido producen un aumento del cortisol, y se debilita el sistema inmunológico, lo que agrava las enfermedades respiratorias, explica Díaz. El ruido también se asocia a una mayor incidencia de la covid-19 y a más ingresos hospitalarios y admisiones en UCI, según un estudio publicado este año en la revista Environmental Research por Julio Díaz y Cristina Linares, científicos de la Escuela Nacional de Sanidad del ISCIII. “El ruido debilita el sistema inmunológico y facilita las infecciones y agrava enfermedades diana de la covid, como las enfermedades respiratorias y las cardiovasculares”, indica Díaz.

El ruido aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, por lo que es un elemento que agrava una enfermedad cardiovascular y acaba en ingreso hospitalario, indica Díaz. “Se relaciona con mortalidad por causas respiratorias y por causas circulatorias y por diabetes”, afirma.

Pero ¿cuál es el mecanismo biológico para que el ruido sea un factor mortal? “El ruido es un estresor y ante una situación de estrés, el cuerpo reacciona y se prepara para repeler esa agresión aumentando la tensión arterial y la frecuencia cardíaca, para que llegue más oxígeno a la sangre, aumenta la adrenalina, también necesita quemar grasas para obtener energía y aumenta la glucosa, con lo que incide en la diabetes, y el incremento en el cortisol provoca una bajada en el sistema inmunológico”, expone Díaz.

El ruido se relaciona con un aumento de infartos y enfermedades cerebro-vasculares, con partos prematuros, con bajo peso al nacer y con mortalidad fetal, indica Díaz. En sus estudios han demostrado que el ruido también se asocia a ansiedad, depresión, suicidios, demencia, Parkinson, Alzheimer, esclerosis múltiple… “El ruido tiene un impacto en la salud al menos como la contaminación atmosférica química. Es un problema de salud pública, igual que la contaminación atmosférica”, afirma.

‘Metrominutos’ y ‘Ciudades que caminan’

Más del 70% del ruido en las ciudades procede del tráfico, por los motores y las rodaduras de vehículos. Si el principal foco de ruido y contaminación de las ciudades son los vehículos, una de las primeras medidas para reducir decibelios y malos humos es reducir el espacio que dedicamos en las ciudades a los coches: ampliando aceras o peatonalizando barrios. “Hay que sacar los coches de las ciudades”, concluye Díaz.

La Red Ciudades que Caminan es un ejemplo de la apuesta de algunos ayuntamientos por recuperar espacios para los ciudadanos y peatones, y reducir el número de vehículos. Se han sumado 56 municipios españoles que albergan más de 7 millones de habitantes. Los principios que promueven son la movilidad peatonal, una planificación urbana caminable o calles en las que se circule a 30 km/h o menos.

Entre las iniciativas para recuperar el espacio de los peatones y tener un medio ambiente urbano saludable destacan los Metrominutos, un mapa esquemático que representa los principales puntos de cada ciudad y la distancia entre ellas, expresada en metros y en minutos. Se trata de visibilizar que hay lugares cercanos y donde las necesidades de la vida cotidiana pueden resolverse en trayectos de diez o quince minutos a pie.

El jardín del antiguo cauce del río Turia en Valencia. Foto: Antonio Marín Segovia.

‘Al cole andando’

Otra medida es el programa Al cole andando. Muchos niños y niñas se han convertido en “la generación del asiento de atrás”, frente a los informes de la Asociación Española de Pediatría, que relacionan el caminar para llegar al colegio con índices de rendimiento superiores. Alejar el tráfico de los colegios ayuda también a una mejor concentración de los alumnos, ya que ahora trabajan con las ventanas abiertas todo el tiempo por la covid y con más de 65 decibelios de ruido es imposible realizar tareas complejas, como problemas matemáticos o comentarios de texto, según han demostrado estudios científicos.

Julio Díaz apunta “Es muy fácil luchar contra el ruido; el mejor aislante del ruido es la distancia, es decir, si hay ruido de una carretera, mejor dormir en las habitaciones interiores, y si en una residencia hay ancianos con parkinson y demencia, mejor que estén en habitaciones que no den a la calle ruidosa o subirlos a la planta más elevada”.

Volvemos a las ciudades grises de antes

Durante el estado de alarma de marzo y abril de 2020 se registró una mejoría en la calidad del aire de las ciudades españolas, sin precedentes, debido a la escasez de vehículos que circulaban. Asimismo, las restricciones a la movilidad que siguen actualmente y el teletrabajo incentivado desde muchas empresas y administraciones han hecho reducir el tráfico en las ciudades.

Sin embargo, una parte importante de los ciudadanos que sí se desplazan para trabajar ha dejado de utilizar el transporte público, seguramente por el miedo al contagio, y han optado por el coche privado, lo que está provocando un aumento de la contaminación a niveles previos al inicio de la pandemia, según recoge el Informe de indicadores de la calidad del aire, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

En este enlace se puede consultar en tiempo real cuál es la calidad de aire que estamos respirando, según las 506 estaciones de medición de la Red Nacional de Vigilancia a través del análisis de los cinco principales contaminantes: Indice Nacional de Calidad del Aire (miteco.es)

Zonas verdes que mejoran nuestra salud

La pandemia del coronavirus nos ha dejado una lección que no deberíamos olvidar: hay una relación directa entre la salud humana y la salud ambiental. Si vivimos en espacios sanos, estaremos sanos, pero si nuestra ciudad o pueblo están contaminados por aire o por ruido, caeremos enfermos. Las zonas verdes generan bienestar, tanto porque reducen la contaminación del aire como porque absorben los ruidos, actúan como una pantalla protectora.

El científico del CSIC Fernando Valladares explica que la cantidad de verde en los espacios urbanos mejora el ánimo. Según un estudio realizado por el científico ambientalista Morgan Schebella y publicado en Sustainability, realizado en zonas urbanas de Australia, la cobertura vegetal se relacionó con beneficios psicológicos de los vecinos y esa diversidad de vegetación tuvo un efecto positivo en el estado de ánimo de las personas.

Resumiendo, los urbanitas necesitamos espacios verdes que nos hagan respirar un aire más sano, nos calmen y ciudades sin coches, con menos ruido. Nos va nuestra salud en ello.

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Comentarios

  • Javier G

    Por Javier G, el 06 junio 2021

    Gracias por el artículo, de verdad, muy interesante. Pero una crítica constructiva: lo de «el entorno donde la inmensa mayoría de las personas pasamos la inmensa mayoría del tiempo: las ciudades» no mola. Hay mucha gente en otros sitios: el 45% de la población mundial sigue siendo no urbana; en España solo el 20% está en ámbitos rurales, pero eso no le hace ser la inmensa minoría.

    https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.URB.TOTL.IN.ZS

  • Juan José Terrón

    Por Juan José Terrón, el 07 junio 2021

    Y hablando de ruidos, ¿que decir de esas motos (no todas), que parece ser que son toleradas?. Hablando con un motero de una de esas motos me dijo que lo que hace su moto no es ruido, ¡es música!.
    Gracias María por hablar de un tema importante.

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