Crónica de la muerte de Don Giovanni entre los árboles

Crónica de la muerte de ‘Don Giovanni’ entre los árboles

Una escena de ‘Don Giovanni’ de Mozart en versión de Claus Guth que se estrenó el viernes en el Teatro Real. Foto: Javier del Real

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El Teatro Real estrenó el viernes 18 con gran éxito la producción de Don Giovanni de Mozart que firma el director de escena alemán Claus Guth y que se había presentado en 2008 en Salzburgo. Una propuesta tremendamente cinematográfica e hiperrealista que se desarrolla en un moderno bosque habitado por personajes al límite y que narra en tiempo real las dos últimas horas de vida del protagonista.

Tras el estreno de esta producción en la Staastsoper de Berlín en 2012, el crítico de The New York Times, Zachary Woolfe comenzaba su texto con la siguiente reflexión: “Hay tantas ambigüedades y giros emocionales inexplicables en el Don Giovanni de Mozart que pueden oscurecer la mayor rareza de todas: la ópera carece de trama”. Un problema que el director de escena Claus Guth, responsable de esta producción que se vio por primera vez en Salzburgo en 2008, resuelve sabiamente al introducir un hecho de crucial relevancia en la ecuación del libreto de Lorenzo Da Ponte: la seguridad de la muerte.

Guth tiene la brillante idea de enfrentar al protagonista de la historia con la situación límite de que sabe que va a morir inminentemente. El Comendador, dispuesto a salvar el honor de su hija Donna Anna, pelea con Don Giovanni nada más comenzar la representación. En la refriega, el viejo muere de un fuerte golpe en la cabeza, pero antes de caer fulminado al suelo logra descerrajarle un tiro en la boca del estómago a su asesino. Así, lo que veremos a continuación, será la crónica en directo y en tiempo real de las dos últimas horas y 45 minutos de vida de Don Juan. Los últimos estertores de un brutal animal herido, que se resiste a abandonar una existencia de hedonismo, libertinaje y lujuria, en lo más profundo de un bosque.

Y ese bosque es precisamente el siguiente acierto de esta producción. Aparte de los significados simbólicos evidentes que han tenido los bosques en la historia y la literatura universales, el director alemán explica que para él ese ecosistema le permite justificar que los personajes actúen de manera sorpresiva e inexplicable. Un bosque no solo puede ser territorio de encantamientos, también es el lugar perfecto para dar refugio a toda suerte de outsiders y personajes al margen de los convencionalismos sociales como en esta propuesta.

En una reciente entrevista concedida a esta misma revista, Claus Guth aseguraba que muchas personas que han asistido a la representación de su versión de Don Giovanni coincidían en que les parecía estar ante una película. Y no puede ser más cierto. Visto el resultado en la función de estreno del pasado viernes, es de justicia alabar el trabajo del escenógrafo Christian Schmidt que construye un bosque hiperrealista que se multiplica y agranda hasta límites insospechados gracias a un escenario giratorio. Pero sobre todo, lo más impactante de esta producción a nivel técnico y creativo es la iluminación. Olaf Winter logra con su trabajo detrás de los focos un efecto cinematográfico tan potente que se convierte en una de las piezas clave de toda la función. Tanto que en ocasiones ese bosque podría parecer un escenario de David Lynch. Al final, cuando inexplicablemente el Comendador regresa vivo de entre los muertos y comienza a cavar la fosa en la que caerá muerto Don Giovanni es casi inevitable la evocación a algunas imágenes imborrables que nos regaló la serie Twin Peaks.

En este estado de cosas, Guth propone un Leporello -el criado fiel de Don Giovanni- heroinómano y socarrón, que inyecta una dosis de opiáceo a su señor para que este sea capaz de continuar su huida hacia delante alimentando su deseo sin tener el más mínimo escrúpulo en su viaje hacia la muerte. Caiga quien caiga. El resto de personajes se convierten en habitantes de ese inquietante bosque unido a la civilización por una carretera secundaria y un servicio de autobuses de dudosa puntualidad. Como si fuera la mismísima Casa de Campo a escasos minutos del escenario del Teatro Real. Es impresionante la dirección de actores por la que Guth logra que los recitativos, de los que suele renegar gran parte del público, se conviertan en verdaderos motores de esta producción que es, sin duda, uno de los mejores espectáculos que se puede ver estos días en la capital.

En el estreno, los barítonos Christopher Maltman y Erwin Schrott dieron vida a Don Giovanni y Leporello respectivamente (el primero de los repartos de las 15 funciones que se ofrecerán de esta ópera hasta el próximo 10 de enero). Son los mismos cantantes que estrenaron esta producción con gran éxito en Salzburgo y se nota esa conexión entre ellos. Ambos son las dos caras de la misma convincente moneda. Schrott fue uno de los que más aplausos cosechó al finalizar la representación tras componer un Leporello de un histriónico contagioso. Ambos son tan grandes cantantes como actores.

Entre los tres papeles femeninos destacó sin duda la Zerlina de la soprano británica Louise Alder. Más discreta fue la actuación de la estadounidense Brenda Rae, que se volvía a encontrar con Schrott en el Real tras haber coincidido en El elixir de amor de la pasada temporada, ella como Adina y él arrasando una vez más con su vis cómica como Dulcamara. La alemana Anett Fritsch compuso una Donna Elvira muy creíble y cantada con mucho gusto.

La dirección musical corrió a cargo de Ivor Bolton, como suele ser habitual en las partituras mozartianas del Teatro Real. Su trabajo con la orquesta del Teatro Real es encomiable. Cada día que pasa suena mejor. El maestro británico se decantó por un Don Giovanni de tempo lento y un volumen perfecto para que pudieran brillar todos los cantantes que en ocasiones quedaban escondidos tras la arboleda. Encomiable el trabajo del coro del Teatro Real que actuó con antifaces y mascarillas (algo a lo que tendremos que acostumbrarnos al menos durante esta temporada). El coro sonó compacto y con brío. Casi un milagro en los tiempos que corren, teniendo en cuenta las más que evidentes dificultades para ensayar y desenvolverse en escena.

Puedes consultar aquí el calendario del resto de funciones y los repartos. 


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