La emergencia climática se llama Filomena, Ignacio, Justine y Karim

La emergencia climática se llama Filomena, Ignacio, Justine y Karim

La plaza de Tirso de Molina en Madrid durante el paso de la borrasca Filomena. Foto: Manuel Cuéllar.

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POR MAR ASUNCIÓN Y CRISTINA MARTÍN / WWF España

El año 2021 arrancaba con una nevada histórica en España –cuyo epicentro se situaba en Madrid–, que ha hecho a muchos recuperar un discurso negacionista, alegando que este frío desmonta la teoría del cambio climático. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Es precisamente este frío extremo, en forma de Filomena y con muchos más nombres que tendrá a lo largo del año, el que confirma no ya solo el cambio climático, sino la ‘emergencia climática’ a la que nos enfrentamos. Baste este dato: en el período 2011-2020 se registraron en España 1.509 ‘efemérides’ de temperatura, de las cuales 1.430 fueron récords de calor y 79 de frío. Primero de la serie de artículos de la ONG WWF España para ‘El Asombrario’ en 2021 en torno a la ‘crisis climática’.

Recordemos que después de Filomena hemos recibido también la visita, en riguroso orden alfabético, de Gaetan, Hortensia, Ignacio, Justine y Karim, y ya tenemos nombre para las próximas borrascas de gran impacto de esta temporada. Según recoge la AEMET, pronto vendrán también Loca y Mathieu, entre otras olas de frío.

Y estos nombres solo si nos centramos en las borrascas, porque urge precisamente poner nombre también a los episodios extremos de olas de calor por la misma lógica que se bautizan las olas de frío, esto es, para favorecer que la comunicación sea más efectiva ante un episodio adverso. Cabe recordar que, también según la propia AEMET, en el período 2011-2020 se registraron 1.509 efemérides de temperatura, de las cuales 1.430 fueron récords de calor y 79 de frío. Esto demuestra que el 95% de los récords que se registran en España son cálidos, es decir, por cada récord frío, se han producido 18 cálidos en la última década en nuestro país.

Todos estos fenómenos extremos confirman lo que la ciencia lleva más de tres décadas alertando: que las emisiones de Gases de Efecto Invernadero que estamos vertiendo a la atmósfera, como resultado de la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas natural, están desestabilizando el clima. Las consecuencias son un aumento en la intensidad y frecuencia de fenómenos climáticos extremos, sean estos olas de calor, sequías prolongadas, o también olas de frío y borrascas inusuales.

Un modelo energético 100% renovable, eficiente y justo

Como siempre, la ciencia también aporta soluciones, y en este caso pasan por apostar por un modelo energético 100% renovable, eficiente y justo. Sin embargo, cuanto más tardemos en alcanzarlo, mayores serán los costes económicos, ecológicos y sociales. Ahora es el momento de priorizar este modelo verde en la salida de la crisis económica causada por la pandemia de la covid-19 porque tenemos la oportunidad de destinar los fondos europeos de recuperación económica hacia esta necesaria transformación ecológica.

De ahí la importancia de animar a nuestros dirigentes a subirse a este tren del progreso sostenible, verde y responsible, porque este es el único camino que nos asegura vivir en armonía con la naturaleza, pero también con nosotros mismos. No hay que olvidar que este modelo conlleva beneficios para nuestra propia salud, al reducir la contaminación, y para nuestra economía local, al apostar por sectores en los que España es un país puntero, como las energías renovables, y, al mismo tiempo, ahorrar mucho dinero en la importación de petróleo y gas.

Evitar una ‘pandemia climática’

La pandemia está demostrando que hay que actuar de forma conjunta ante problemas globales. El cambio climático es una de las mayores, si no la mayor, amenaza mundial a la que se enfrenta la humanidad. Ahora, gracias o a pesar de la parada forzada de todo el planeta como consecuencia de la pandemia, tenemos la oportunidad de reconducir el rumbo y evitar una pandemia climática, que pudiera tener consecuencias incluso peores que la crisis sanitaria.

Si las mascarillas, el gel hidroalcohólico, la distancia social y, por supuesto, la vacuna son nuestras herramientas para luchar contra la covid-19, la descarbonización de la economía con un modelo 100% renovable es nuestra mejor vacuna para luchar contra el cambio climático.

Mientras llega esta vacuna, este 2021 tenemos la gran cita de la ONU en Glasgow con la COP26 de cambio climático de las Naciones Unidas a finales de año, pero los países tienen que hacer sus deberes para llegar en buenas condiciones. Por lo menos, ya contamos con Estados Unidos de vuelta al Acuerdo de París de Cambio Climático y con el anuncio de la Unión Europea de aumentar su ambición de reducción neta de emisiones, pasando del 40% al 55%. Sin embargo, estas noticias aún son insuficientes para la lucha contra el cambio climático y necesitamos mucho más para evitar nuevas Filomenas.

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