Las gallinas no vienen por Amazon, y menos las castellanas negras

Las gallinas no vienen por Amazon, y menos las castellanas negras

En la apuesta por razas autóctonas como las gallinas castellanas negras radica buena parte del futuro sostenible de la ganadería y la vida rural. Foto: José Luis Yustos.

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Frente a las aberrantes macrogranjas con 20.000 vacas, como la proyectada en un pueblo de Soria, ‘El Asombrario’ abre una serie mensual dedicada a un patrimonio natural olvidado: el de las razas ganaderas autóctonas, y su crianza de manera extensiva, con criterios de sostenibilidad y dignidad animal. Aquí sí está el pasado y el futuro de nuestro campo. Conservar la biodiversidad también incluye cuidar de estas razas ganaderas autóctonas, que nos alimentan de forma más sana y sostenible, y además son garantía de un paisaje natural y una auténtica vida rural.  Arrancamos con la gallina castellana negra. Toda una valiente en peligro de extinción.

El deseo de vivir sin contaminación, con espacios naturales donde pasear sin confinamientos y poder teletrabajar ha llevado a muchas familias urbanas a trasladarse al campo en el último año. Las casas rurales con un pequeño huerto están siendo las más demandadas y muchos se han lanzado también a incorporar animales. La que triunfa es la gallina. Pero los ritmos del campo no son los de la ciudad, y las gallinas no vienen por Amazon.

Las prisas, la urgencia y la impaciencia de las ciudades son lo opuesto a los ritmos del mundo rural, que se rige por los ciclos de la naturaleza. Tener una gallina ponedora no se consigue de un día para otro; requiere tiempo, y más si es de una raza autóctona, porque hay que garantizar su genética. Se tarda de siete a ocho meses, desde que se selecciona el pollito hasta que la gallina pone su primer huevo. La demanda de huevos de gallinas que campean ha aumentado con la pandemia del coronavirus, quizás porque estamos mirando más lo que comemos y su procedencia. Pero sobre todo ha aumentado la demanda de gallinas para criarlas en las casas de los urbanitas recién llegados al campo.

Cautivado por la cresta rojiza, sus ojos pardo-rojizos, orejillas blancas y plumaje negro con reflejos verdeazulados, José Luis Yustos también dejó la ciudad buscando la tranquilidad del campo para poder cumplir su sueño: criar gallinas ponedoras y recuperar una raza autóctona en peligro de extinción. Eligió la gallina castellana negra y ya lleva más de 20 años criándolas.

Hoy su empeño y el de unos pocos productores les ha llevado a conseguir, el pasado diciembre, el sello Raza autóctona 100% del Ministerio de Agricultura. Empezaron 16 y ya son 150 los amigos de la gallina castellana negra repartidos de Valladolid a Sevilla y de Barcelona a Badajoz, y unidos en la asociación Ganeca.

Pollitos de gallinas castellanas negras. Foto: José Luis Yustos.

Gallina Marca España

Es la gallina Marca España, porque es la de mayor autenticidad genética de España –sin que se conozcan cruces con otras razas– y con más historia en nuestro país, nos cuenta José Luis. La trajeron los árabes y la leyenda habla de que a Isabel la Católica le gustaba mucho; incluso Cristóbal Colón viajó con ellas por deseo de la Reina. En los años 20 y 30 del siglo XX, las que surtían de huevos a las ciudades eran las gallinas castellanas negras e incluso se celebraban concursos de puestas en la Casa de Campo de Madrid; alcanzaban los 220 en un año. Hoy la media es de 150 huevos al año por gallina.

La raza había caído en el olvido y estaba al borde de la extinción, pero en 1975 el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) publicó el plan de conservación de razas avícolas españolas e incluyó a la gallina castellana negra. Así empezó el proceso de recuperación de la raza y aunque la capacidad de puesta se ha perdido, el potencial es bueno. Los criadores de gallina castellana negra colocan una anilla a cada ejemplar para realizar un seguimiento genético y garantizar la pureza de raza.

La gallina castellana negra sigue en peligro de extinción, con 1.375 ejemplares censados. Para salir de esta situación tan crítica habría que alcanzar 10.000 ejemplares anuales de hembras que garantizaran la viabilidad. Además, de la demanda de huevos por parte de particulares, José Luis apunta también un cambio en el sector de la restauración: ya no sólo se preocupan por innovar en platos con huevos camperos, sino por conocer su procedencia y el sello con denominación de origen ayuda.

Dignificar el rol de la gallina

José Luis siempre pedía pollitos en sus cumpleaños, pero en un piso de Madrid no era viable tener un gallinero de ponedoras. Su abuelo le contaba historias de los corrales de La Moraña, en Ávila, y ese conocimiento del mundo natural que hoy llamamos educación ambiental le picó el gusanillo hasta convertirlo en su pasión. Dejó la capital y buscó en Valladolid un pequeño espacio para criar gallinas de una raza que estaba a punto de desaparecer y así contribuir a la conservación de la biodiversidad.

José Luis añora que los niños y niñas conozcan las razas ganaderas españolas, al igual que especies como el lince ibérico o el oso pardo, porque son un patrimonio natural fundamental que es necesario conocer para conservar.

José Luis eligió la gallina porque es un animal humilde que a la vez nos alimenta y está presente en las culturas de todo el planeta. El huevo es la proteína más completa, con un nivel de grasa bajo. “Quería dignificar el rol de la gallina”, dice. El huevo ha sido el aliado fundamental para la alimentación del ser humano desde hace 4.500 años y hoy sabemos que no todos los huevos son iguales, porque no todas las gallinas viven igual. Gallinas criadas en campo, alimentándose de hierbas naturales y correteando, frente a las gallinas que viven en naves climatizadas, sin espacio para moverse, y con un sistema inmunológico deprimido.

Adaptadas al cambio climático

Resistentes. Esa es la palabra que mejor las define. Las gallinas castellanas negras son autóctonas, están hechas al clima de la Meseta, con inviernos gélidos y altas temperaturas en verano. José Luis cuenta que no se ponen malas. “Las gallinas ya llevan el abrigo puesto, con su capa de plumas es imposible que pasen frío”, dice José Luís. Esta raza autóctona tiene la ventaja de estar adaptada a los climas extremos de la Meseta y no necesita naves climatizadas.

Más del 80% de las razas ganaderas autóctonas está en peligro de extinción, lo que supone una pérdida de diversidad biológica y sobre todo de razas adaptadas al territorio y capaces de hacer frente mejor al cambio climático y a las posibles pandemias. Su extinción supondría una pérdida de patrimonio natural.

Biodiversidad frente a pandemias

La diversidad de especies es fundamental para hacer frente a las pandemias. “Centrar la producción de huevos y carne en unas pocas razas de gallinas conlleva un problema de seguridad alimentaria, y en caso de pandemias, si depende de uno o dos animales poco rústicos, la resistencia frente a enfermedades es muy baja”, señala José Luis. “Con un abanico más grande, te aseguras que haya razas que superen el problema”.

Veos que la gallina castellana negra se encuentra en buenas manos para su recuperación. Hoy son cuatro los productores de huevos para venta de esta raza avícola en Castilla y León y Castilla-La Mancha, y tienen toda la producción vendida. Su apuesta es por gallinas sueltas que campean o con alimentación ecológica, pero ninguna de la raza castellana negra se destina a producción en naves climatizadas. José Luis explica que la producción industrializada con naves que requieren calefacción en invierno y aire acondicionado en verano emite más gases de efecto invernadero y no es climáticamente sostenible, y además las gallinas en naves ni saltan ni brincan y están inmunodeprimidas. “Es una aberración en sostenibilidad planetaria y un impacto brutal en emisión de cambio climático”, afirma.

Conservar la biodiversidad también incluye cuidar de las razas ganaderas autóctonas, que nos alimentan y son protectoras de un paisaje natural. La próxima vez que compres huevos, mira la etiqueta a ver de dónde vienen, ya que con tu compra puedes contribuir a cuidar el medioambiente.

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Comentarios

  • Manuel Martinez Gil

    Por Manuel Martinez Gil, el 13 febrero 2021

    Buenas Noches:
    Como criador de esta raza de gallina, al igual que otros muchos que no pertenecemos a Ganeca, la mayoría estamos fuera en otras asociaciones mucho mas antigüas, solo decirle que es una pena que no se pueda poner en contacto con D.Ramon Amenós Cos, ya fallecido, el le podría contar mucho de esta raza, fue el impulsor de la recuperacion de la Avicultura Española de razas autóctonas, el le podría contar que antes, mucho antes de 1.975, en 1.960 en Alemania, trabajaban para recuperar esta raza y de allí vino su recuperacion, como la de otras muchas razas de todo el mundo.
    Reciba un saludo cordial.

  • José Luis Yustos

    Por José Luis Yustos, el 13 febrero 2021

    Excelente artículo. Gracias por hacernos llegar estas notas y este artículo escrito desde el cariño a las razas autóctonas y la ganadería extensiva. Saludos cordiales.

  • Tony Zarca

    Por Tony Zarca, el 14 febrero 2021

    Importantísimo el artículo, qué posibilidad habría de conseguir un par de docenas de huevos fertilizados para incubarlos en Colombia y a partir de eso aprovechar este linaje para proliferar su raza

  • José

    Por José, el 16 febrero 2021

    Un artículo interesante y bonito. Ya hace años hay muchas persona que están haciendo buenos trabajos en la recuperación de gallinas autóctonas de España. Como por ejemplo la flor de almendra catalana que estuvo a punto de desaparecer y hoy está por gran parte del territorio español.

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