Javier García / Volcano Libros: la naturaleza en el corazón de una editorial

Javier García / Volcano Libros: la naturaleza en el corazón de una editorial

Javier García, alma de Volcano Libros, editorial especializada en ‘Nature writing’.

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En nuestra serie de entrevistas a editores distintos, hoy hablamos con Javier García, de Volcano Libros, creada hace cuatro años y especializada en ‘Nature writing’, escritura de naturaleza, un género muy consolidado en los países anglosajones pero que en España está aún en pañales. En esta especialización encontró el sentido de ser de su editorial, que ya ha sacado 24 libros adelante, de autores como John Muir, Mary Austin, Henry Beston y Dara McAnulty.

¿Cómo y cuándo decidiste que querías ser editor?

No sé, la palabra no es vocación. Yo creo que llegué primero por casualidad y luego por curiosidad. Casualidad porque dejo mi trabajo de 25 años en el área de comunicación de una gran empresa y decido pasar página. Vi que había un curso de edición profesional; más que clases académicas, eran clases prácticas, te contaban sus propias experiencias, sus alegrías y sus penas. Fue casualidad encontrarme con ellos y curiosidad aprender qué era aquello de hacer libros. Así que en 2016 creé una sociedad pequeñita y después, durante un año, trabajé en el proyecto, sobre todo en el diseño de los libros para presentar al distribuidor. Yo no quería llevar mis libros en una bolsa librería por librería, pidiendo el favor, quería hacerlo bien. Y eso significaba contar con un distribuidor y un comercial.

Por tanto, ¿crees que la cadena editor, distribuidor, comercial, librería es imprescindible?

Yo no sé si creo o no creo en la cadena. Lo que creo es que ese es el modelo que hay ahora, el modelo histórico, y me da la impresión de que pasarán los años y seguirá el mismo modelo. Era en el que yo quería entrar, por lo menos para empezar. Había que presentar el proyecto al distribuidor para que te dijeran sí. Si querían ser tus comerciales o no, hice alguna llamada a algún distribuidor que me dijo que era mejor poner una panadería, que se estaban poniendo de moda. Y algún otro me dijo: mira, para hacer más de lo mismo, ya tenemos a mucha gente, eso a mí me sentó a cuerno quemado, pero a la vez me ayudó para dar una vuelta al proyecto y orientarlo a lo que es ahora Nature writing, la suma de literatura más naturaleza. Tuve que deshojar, quitar, podar algunas cosas. Lo refiné, me especialicé. Y cuando lo volví a presentar al distribuidor, me dijo ¡adelante, vente a Barcelona! Le digo ¿a Barcelona? Sí, esto es como los futbolistas, que aunque todo esté bien, como te vamos a fichar, tienes que pasar el reconocimiento médico. Bueno, pues fenomenal. Cojo un tren y me voy a Barcelona a pasar reconocimiento médico. Entonces, tuvimos una conversación y volvimos a hablar del proyecto.

Volcano Libros tiene una línea clarísima. La naturaleza, pero una naturaleza que no es ajena a la persona. No tienes que aislarte para vivir la naturaleza. Cuéntame algo más.

Lo que quiero es explicar la naturaleza desde la literatura. O sea, no desde otras ciencias, desde la biología, incluso la ecología. No quiero hacerlo desde esa perspectiva, la literatura siempre ha hablado de la naturaleza y la naturaleza siempre ha estado presente en la literatura. Pero yo quiero que ese sea el corazón de la editorial. Y ahí caben muchas cosas, en muchos géneros, donde la literatura siempre esté presente o como protagonista absoluto o como fondo, como decorado. Cuando hice el curso, yo no tenía nada. Además, tengo por ahí papeles que he vuelto a ver. Y no hablaba de la naturaleza. No fue mi idea primigenia. Lo que yo sí quería era hacer algo que fuera muy reconocible.

¿Un sello?

Sí, un sello que fuera distinguible y que tuviera un público que no sé si pequeño o amplísimo, pero que tuviera un público. Yo he sido un lector libre que saltaba de un género a otro, de un autor a otro, quería hacer los libros que me gustaría leer y eso es lo que hago ahora. Desde joven, he sentido un gran apego por la naturaleza por una razón, formé parte de un grupo scout, de esos chavalines que llevan pantalón corto y pañoleta. Y eso despertó en mí el amor por la naturaleza, el amor, el respeto y la admiración, el cuidado por la naturaleza. Y eso era cuando casi ni se hablaba de ecologismo, se hablaba de cuidar la naturaleza y de respetarla.

¿Has conseguido llevar a cabo el proyecto editorial que querías?

Sí es verdad que desde que empecé hasta ahora –que no han pasado cuatro años, será en octubre– he visto los errores que he cometido, aciertos también, los buenos serán fruto del trabajo y algunos de la casualidad, pero he visto errores… La coherencia, eso es lo que me parece más importante, la elección de los títulos…

La mayoría de los libros publicados por Volcano son de autores extranjeros. Háblame de las traducciones en la editorial, ¿qué importancia tiene la traducción para ti?

Sí, el 99% son traducciones. Por una razón: cuando hablamos de literatura y naturaleza, nature writing en Estados Unidos y en Reino Unido es un género. De muchos autores que han sabido escribir las dos cosas, fundamentalmente un género, casi siempre no ficción, y donde el autor lo que hace es no describir sólo la naturaleza y observarla, sino implicarse y vincular su propia vida, su propia experiencia.

Estoy recordando uno de tus libros, ‘En islas extremas’, de Amy Liptrot.

En Islas extrema es un caso absolutamente central. Sí, la persona y la naturaleza desde su propia experiencia y desnudándose en su escritura. Ese género tiene mucha tradición en el mundo anglosajón y hay buenísimos escritores y buenísimos libros de ese género y me parecía que era interesante traerlo a los lectores españoles para que conocieran eso sí. Pero la otra razón es que tampoco he encontrado autores en España. Yo no los he encontrado.

Hablábamos de los estándares de traducción que para mí son muy importantes, es crucial. Es absolutamente fundamental por dos razones. La primera, por la calidad del libro. Pero otra es por el enorme trabajo y los quebraderos de cabeza que da una traducción regular o mala. Yo he tenido experiencias, pocas, de alguna traducción regular o mala. Y lo recuerdo con especial horror, porque eso me tuvo un verano, un mes de agosto, atado a la silla y, desde entonces, reconozco incluso más el valor que tiene el trabajo de un traductor, de la delicia que es leer una buena traducción, cómo fluye. Yo les digo a los traductores: entiendo que la traducción tiene que tener la letra, por supuesto, pero yo quiero escuchar la música también. He leído traducciones que tenían la letra, pero les faltaba la música. Y ahora estoy dispuesto a pagar algo más. Una buena traducción siempre cuesta, por supuesto, pero evita trabajo y el resultado es infinitamente mejor.

¿Cómo se decide el primer título que abre una editorial?

Yo salí con dos libros. El distribuidor me dijo que saliera con dos para ganar visibilidad, que lo importante es que la gente crea que detrás de ti hay una secretaria o un corrector de pruebas. O sea, que tienes una oficina con 50 personas trabajando para ti. Eso viste más. A algunos nos da un poco igual, como a mí. Porque no queremos aparentar nada. Pero sí que hay un aparato.

De las múltiples tareas que tiene un editor, dime con cuál disfrutas más y la que más rabia te da.

Digamos que las colaterales, toda la labor de administración, es engorrosa y pesada. Toda la información que le tienes que dar al gestor cada mes y cada trimestre y hacer las facturas y la liquidación. Es aburrido, pero hay que hacerlo.

Eso es lo que menos te gusta. ¿Y lo que más?

Pensar el diseño, la cubierta, eso me gusta muchísimo. Yo empecé a maquetar hace muy poco, antes lo externalizaba; hice un curso de maquetación, pero no me había puesto porque pensaba: zapatero, a tus zapatos. Hay gente que es muy buena, que tienen el talento y los conocimientos para hacerlo. Me doy cuenta de que yo soy muy perfeccionista, le doy 500 vueltas.

Dime editores a los que admiras.

Bueno, te hablo de tres. Por orden, Dani Osca, de la editorial Sajalín. Él era uno de los profesores del curso de edición. Después le hice muchas preguntas y me ayudó mucho. El segundo es Daniel Sánchez, de Hoja de lata; también le pillé por banda en una Feria del Libro. Estuvimos hablando mucho rato en la caseta y luego me dijo: vente mañana y a las tres de la tarde nos tomamos un café ahí en Menéndez Pelayo. Si algo tiene este sector, lo dijo él, es que nos ayudamos unos a otros; eso me dijo. Yo te estoy ayudando como a mí me ayudó alguien. Y me encantó. Y la tercera, Sol Salama, de Tránsito Editorial; coincidimos en el curso. Entonces éramos colegas, compis.

¿Qué le preguntarías a Sol Salama?

A Sol le preguntaría qué hubiera hecho si no hubiera hecho lo que hace. Digo como editora, o sea, si no editara en esta línea, ¿qué otra línea le hubiera gustado seguir?

‘Editores distintos’. La anterior entrevista: Ángelo Néstore / Letraversal


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Comentarios

  • Angela Sánchez

    Por Angela Sánchez, el 26 agosto 2021

    Soy escritora y me gustaria ponerme en contacto con este editor por un libro verde que es como se llamaban aqui los libros sobre naturaleza. Campo de Yeltes que publiqué en el 85 y me gustaria reeditar. Para saber algo sobre mí y mis libros aquí :
    http://www.ladamaroja.es
    Gracias y saludos.

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