ODS 2030: El reto de la sostenibilidad social e igualdad de género

Estrenamos año y de justicia es repasar cómo van la Agenda 2030 y los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por Naciones Unidas para ese año). Vemos el mundo patas arriba. Y los logros dejan mucho que desear. La evaluación preliminar de las aproximadamente 140 metas sobre las que se dispone de datos indica que solamente el 12% de ellas están encaminadas. Aquí nos vamos a centrar especialmente en la sostenibilidad social e igualdad de género, reto impostergable para avanzar hacia una verdadera transición hacia un mundo más justo eco-socialmente.

La última Cumbre Mundial de la Agenda 2030, celebrada en otoño. analizó el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Mas allá de las agendas y discusiones locales sobre su legitimidad, lo cierto es que esta agenda es resultado del multilateralismo y la gobernanza global en la que hoy nos encontramos y responde a los principios del Derecho Internacional y la Declaración de Derechos Humanos.

Los diagnósticos respecto a los 17 Objetivos señalados en la Cumbre no fueron positivos, las conclusiones generales señalaron que todo el mundo está muy lejos de alcanzar las metas establecidas, y, a la mitad del camino, está en peligro el cumplimiento de todos los objetivos para 2030. De acuerdo con Naciones Unidas, los países no han logrado alcanzar los objetivos y metas establecidas, y en algunos temas se han presentado retrocesos. La evaluación preliminar de las aproximadamente 140 metas sobre las que se dispone de datos indica que solamente el 12% de ellas están encaminadas; más de la mitad, aunque presentan ciertos avances, están moderada o gravemente desencaminadas; y un 30% no han avanzado nada o han involucionado hasta situarse por debajo de la base de referencia de 2015.

Si prosiguen las tendencias actuales, en 2030 seguirán viviendo en la pobreza extrema 575 millones de personas, y apenas un tercio de los países habrán cumplido la meta de reducir a la mitad el nivel nacional de pobreza; de igual forma, de seguir así, se retrocederá en el ejercicio y protección de los derechos de las personas históricamente discriminadas y no se llegarán a los objetivos en la lucha del cambio climático relacionado con la meta de 1,5ºC de  emisiones CO2, poniendo en riesgo las vidas de más de 3.000 millones de personas.

Bajo estas conclusiones, uno de los campos que trata de abordar la Agenda 2030 donde se involucra el ámbito económico, social y ambiental es el relacionado con las actividades del sector privado y la sostenibilidad. Al respecto, Naciones Unidas ha señalado que el número de informes sobre sostenibilidad empresarial se ha triplicado desde que comenzó el período de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero el sector privado tendrá que mejorar considerablemente los informes sobre las actividades que contribuyen a los Objetivos.

Asimismo, señala que los indicadores de sostenibilidad que más se reportan por parte de las empresas se encuentran los relacionados con políticas sobre agua y energía y emisiones de dióxido de carbono, seguridad y salud ocupacional y diversidad del consejo de dirección. No obstante, solo el 10% de las empresas informan sobre su cumplimiento de manera integral respecto a los otros 17 Objetivos.

El cumplimiento de los Objetivos de la Agenda 2030 está ligado al concepto de sostenibilidad integral, que incluye no tan solo la sostenibilidad ambiental y económica, sino el enfoque social a través de la sostenibilidad social. De acuerdo con el Banco Mundial, este término no es tan claro de definir como la sostenibilidad económica o ambiental, pero abarca cuatro componentes fundamentales: la cohesión social, la inclusión, la resiliencia y la “legitimidad de los procesos”.

En ese sentido, dentro de la sostenibilidad social uno los grandes temas que abarca es la igualdad de género; en ella se concentran todos los estándares que deben garantizar las empresas y el sector privado para alcanzar una efectiva igualdad entre hombres y mujeres, tanto en sus actividades internas como externas, así como el impacto de las mismas con el objetivo de garantizar la igualdad laboral y el Trabajo Decente conforme a las normas internacionales.

De acuerdo con la Cumbre Mundial, los países y los diferentes actores del ámbito laboral y económico están muy lejos de alcanzar los objetivos planteados relacionados con el trabajo decente, la justicia climática y social. Naciones Unidas ha señalado que en el sector laboral no existen metas alcanzadas o casi alcanzadas, y, al paso que se va, tardaremos 140 años en lograr la representación equitativa de las mujeres en puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo. También señala que la brecha salarial de género es aun del 14% en 102 países, lo que está lejos de cumplir los Objetivos planteados para 2030, que incluyen el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.

Bien es cierto que, en el sector privado a nivel regional e internacional, se han establecido una serie de instrumentos para que las empresas puedan cumplir los objetivos de las tres esferas de la sostenibilidad como son: el reporte no financiero o los planes de igualdad en las empresas, así como recomendaciones o directivas por organismos internacionales de carácter regional o internacional, pero aún existe un gran reto por lograr que estas acciones tengan impactos no tan solo cuantitativos, sino cualitativos en la población femenina y que se garantice una plena igualdad de condiciones en el trabajo, particularmente  en el sector privado.

Uno de los retos que tendrán los próximos años las empresas en materia de igualdad y trabajo decente de cara a los compromisos de la Agenda de Desarrollo Sostenible será que las empresas puedan reportar las acciones que se están haciendo, pero sobre todo sus impactos respecto a las políticas en materia de igualdad de género, así como su impacto tanto en la lucha social y climática. Las acciones deben tener una mirada no tan solo numérica, sino de fondo, y poder ayudarnos a conocer el empoderamiento de las mujeres en el sector laboral y su incidencia en la acción social, económica y climática.

Por tanto, la sostenibilidad social funciona de forma complementaria e interdependiente a la sostenibilidad económica y ambiental, y se consolida como una triada del enfoque sostenible. Por lo que garantizar los pilares de la sostenibilidad social, es garantizar una verdadera justicia social y climática, así como una agenda a favor del Desarrollo Sostenible y la igualdad de género.

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