Hagamos un ejercicio de memoria con las fotos de Bleda y Rosa

Fotos de la serie ‘Campos de Batalla’, de Bleda y Rosa.

La obra de María Bleda (Castellón, 1969) y José María Rosa (Albacete, 1970) –premio nacional de Fotografía 2008– conforma una de las referencias más destacadas de la fotografía española contemporánea. A lo largo de tres décadas han desarrollado una trayectoria autoral de extraordinaria singularidad que tiene como eje de reflexión los vínculos que entrelazan la representación del territorio con la historia. Ahora puede verse el conjunto de su obra –9 proyectos, 264 imágenes– en el Museo ICO de Madrid, tras su paso por el centro KBr Fundación MAPFRE de Barcelona. Hasta el 10 de septiembre dentro del marco de PHotoESPAÑA 23.

La exposición que presenta el Museo ICO invita a recorrer el conjunto de su obra que, por primera vez, es posible ver de forma completa. Una circunstancia excepcional teniendo en cuenta la extensión de su trabajo.

¿Y cómo puede plantearse el montaje de 264 imágenes en una sala de exposiciones con dos espacios de mediano tamaño? Ingeniosa resolución: Proyectándolas todas en secuencia en las paredes.

Así, la exposición, concebida por los artistas como videoinstalación, visibiliza el constante diálogo entre los distintos proyectos desde sus dos primeras series, que les dieron fama y prestigio: Campos de fútbol (1992-1995) y Campos de batalla (1994-2016). Y también hace explícito el interés de los autores, como explicaron en la presentación el último día de mayo, por dejar a menudo abiertos los proyectos, esperando nuevas incorporaciones, como sucede con Tipologías, iniciado en 2007, y Origen, en proceso desde 2003.

‘Lucy’, de la serie ‘Origen’, de Bleda y Rosa.

Foto de la serie ‘Ciudades’, de Bleda y Rosa.

Imagen de la serie ‘Campos de Fútbol’, de Bleda y Rosa.

Explica el folleto de la exposición: “El trabajo fotográfico de Bleda y Rosa se inscribe en una práctica artística crítica que se interroga sobre los espacios y la compleja trama de temporalidades que atraviesan el presente de un lugar. En este sentido, sus obras interpelan al espectador invitándole a pensar cómo imaginamos el pasado y de qué modo la historia y sus representaciones han pautado formas de ver, comprender y recordar. Desde sus inicios, a principios de los años noventa, el paisaje ha constituido un eje temático fundamental, así como lo ha sido su acercamiento a espacios arquitectónicos y urbanos como depósitos de historia y memoria, desde los cuales han investigado en torno a los procesos de memorialización del pasado”.

Cómo fue el pasado, cómo ha sido interpretado a lo largo del tiempo, cómo nos ha llegado, cómo lo percibimos en el presente. Todo un ejercicio sobre la subjetividad de nuestras memorias. Trabajos con un evidente poso documental y una aparente neutralidad, sin evidencias ni estridencias, aunque el concepto (la procesión, podríamos decir) va por dentro.

Bleda y Rosa se dieron a conocer con sus porterías de fútbol, improvisados campos en descampados, espacios sociales a las afueras de pueblos y ciudades, que ya declaraban desde el inicio su interés por un paisaje cotidiano. En Campos de batalla, un trabajo en el que han estado inmersos más de 20 años, han recogido paisajes donde se decidieron los rumbos de la historia, a través de la épica de la batalla, espacios de violencia y conflicto que, sin embargo, ahora nos miran impasibles, impertérritos. Trabajos en los que a menudo la línea del horizonte nos deja ensimismados sobre un pasado que ninguna certidumbre nos aporta sobre el presente ni el futuro más allá de, a menudo, la vulgarización.

En Ciudades (1997-2000), Bleda y Rosa exploran civilizaciones de la Antigüedad que han conformado el complejo sustrato cultural de la Península Ibérica; a lo largo de tres años recorrieron diversos asentamientos íberos, celtas, griegos, romanos, islámicos y fenicios. En Estancias (2001-2006), abordan el estado de conservación del interior de muchas villas y palacios.

Con Origen, Bleda y Rosa proponen un recorrido por distintos enclaves donde las sucesivas teorías científicas, desarrolladas desde finales del siglo XVIII, han localizado el origen de la especie humana, con una constante modificación de las hipótesis sobre los procesos de hominización.

Imagen de la serie ‘Origen’, de Bleda y Rosa.

Con su proyecto Prontuario (2010-2017), los autores dan un paso más en su perseverancia por la reflexión y aportan relatos históricos a las imágenes, textos que, por cierto, llevados al catálogo requieren disponer de ojos de águila imperial, así como la disposición y enunciado de los artículos firmados precisan la concentración de esa misma águila al acecho.

Nos explica en el catálogo Andrea Soto Calderón: “En el caso de la práctica fotográfica de Bleda y Rosa, lo decisivo no consiste en fijar significantes, sino en tejer una sucesión visible, zonas intersticiales que a veces producen una suerte de vértigo o inquieta quietud que no sabemos dónde ubicar. Y en esa desorientación es donde reside también la posibilidad de una mirada potencial. Parafraseando a T. Adorno y a M. Horkheimer, podríamos decir trabajar en “la incapacidad de poder oír con los propios oídos aquello que aún no ha sido oído, de tocar con las propias manos aquello que aún no ha sido tocado”; trabajo liminal que se hace en las zonas capilares donde operan los mecanismos, es decir, en sus formas, instituciones más regionales, donde cobran cuerpo unas técnicas. Lo que equivale a desplazar la pregunta por el origen para aproximarse a ella desde los modos de funcionamiento, constituyéndose, poco a poco, progresivamente, en sus instancias materiales”.

De la serie ‘Tipologías’, de Bleda y Rosa.

Y añade Alberto Martín en su texto: “Si bien la vinculación entre el medio fotográfico y la historia fue también desarrollada por otros autores, sobre todo Walter Benjamin, cuyos escritos están en la base de muchos de los análisis que se han hecho sobre las propuestas de Bleda y Rosa, nos interesa de modo especial, aquí, desplazar esa referencia en favor de la de Kracauer, por un lado, y la de Roland Barthes, por otro. La atención al primero de ellos está motivada por su tratamiento de la mencionada analogía desde el plano del método, el discurso y la finalidad de la historia, así como desde la asimilación entre las respectivas tareas, responsabilidades y posiciones del historiador y el fotógrafo. En cuanto al segundo, por las implicaciones que en este contexto tiene su conocida formulación del ‘ha sido’, en cierta manera avanzada ya en el contexto de su análisis del discurso histórico, y por la propia pertinencia de dicho análisis sobre la historia. Al fin y al cabo, en uno y otro ámbito, como territorio y problemáticas compartidas, es de la realidad, de los referentes, del tiempo, del relato o del discurso de lo que se está hablando”.

Aclarado este punto…

En fin, esta exposición –de extraordinarios concepto y montaje, como ya nos tiene habituados el Museo ICO con otras como la reciente dedicada a Palazuelo  o Amaneceres domésticos – supone todo un ejercicio de retrospectiva, de indagar en el pasado, en la trayectoria de quienes son expertos precisamente en otear el pasado, en un bucle de reflexión, como explicaron en la presentación los artistas, de experimentación, ensayo y traducción, para seguir buscando otras formas de narrar… Mirar hacia atrás para mirar hacia delante.

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Comentarios

  • Burtynsky trae la despiadada explotación de los recursos de África

    Por Burtynsky trae la despiadada explotación de los recursos de África, el 26 junio 2023

    […] Hagamos un ejercicio de memoria con las fotos de Bleda y Rosa […]

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