‘Tejiendo la Calle’: artesanía y activismo eco-social en La Vera

‘Tejiendo la Calle’: artesanía y activismo eco-social en La Vera

La madre de Marina Fernández Ramos, una de las mujeres más activas en la iniciativa ‘Tejiendo la calle’. @ Asier Rua

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Viajamos a la comarca extremeña de La Vera para conocer ‘Tejiendo la Calle’, un proyecto de cooperación entre vecinos –mujeres mayores, en su mayoría– que tejen parasoles reutilizando plásticos y los instalan en las calles del pueblo para dar sombra y animación a propios y visitantes en verano. Una iniciativa de la arquitecta Marina Fernández Ramos en su pequeño pueblo, Valverde de la Vera, que, tras casi una década de andadura, ahora ha sido recogida en un cuidado libro de RUA Ediciones, que se presenta en el pueblo este jueves, 12 de agosto.

En El Asombrario ponemos serio empeño en apoyar proyectos que dan vida y futuro sostenible a la España rural, hasta ahora la más vaciada y desfavorecida, como la iniciativa Biela y Tierra; y en criticar aquellos otros que llegan con ínfulas capitalinas, sin orden ni respeto ni concierto, para destrozar hábitats, como la oleada de megapolígonos eólicos en la cordillera Cantábrica. Hoy nos vamos a Cáceres y nos detenemos con gusto en el proyecto Tejiendo la Calle, impulsado por la arquitecta Marina Fernández Ramos en Valverde de la Vera, el pueblo de medio millar de habitantes conocido por la procesión de los empalaos en Jueves Santo.

Tejiendo la Calle despliega un interés poliédrico sobre muchas de las tendencias ecosociales que apuntan como mejor senda para lograr frenar el deterioro del planeta y de nuestras sociedades: desde reivindicar las tradiciones rurales y la creatividad de las mujeres –esas labores de casa tan a menudo despreciadas o invisibilizadas– hasta hacer vecindario, articular el gusto comunitario por el reciclaje, ganar orgullo de pueblo e invitar a la gente a que vaya a visitarlo, atraer turismo a lo rural y concienciar sobre la importancia de dar sombra, frescura y cobijo a la España vaciada y ninguneada.

Las principales calles de Valverde de la Vera se cubren así con los parasoles tejidos con plástico reciclado en verano. Color y sombra. @ Asier Rua

El craftivismo (artesanía + activismo), que usa las manualidades en plan activista y propugna “no dar puntada sin mensaje”, ha llegado así, con naturalidad y mucho color, a la comarca de la Vera.

Marina no se mueve en arenas movedizas, conoce bien por donde pisa y sabe lo que hacer para dar vuelo a estas sombrillas en el aire de su pueblo; es co-directora de C+ arquitectas, “oficina de investigación y diseño espacial basada entre Londres y Madrid que trabaja en torno a prácticas colaborativas, medios digitales, polución y mediaciones medioambientales, desarrollando proyectos de arquitectura, instalaciones efímeras, diseño expositivo y visualizaciones”.

Cómo trasladar esos conceptos de su estudio, que en la España rural pueden sonar a postureo que no se entiende, que se atraganta de tanta abstracción y tanta modernez. Ella misma explica la iniciativa de su pueblo: “Motivos ornamentales, artes textiles, artesanía, ecología, quehaceres cotidianos, cooperación y arquitectura son algunos de los asuntos que intervienen en un proyecto en el que las personas que lo llevan a cabo comparten su afecto por el lugar donde viven”. “Pajaritas tejidas a ganchillo envueltas en flores multicolor. Bordados con parras de las que cuelgan racimos de uvas. Corazones que se convierten en hojas de roble confeccionados con la técnica de picao propia de la indumentaria tradicional de la zona. Animales y estrellas sobre mantones. Ornamentos que tradicionalmente han estado presentes en las artes textiles, objetos y arquitectura de la zona. Estos, y otros nuevos diseños actuales, son algunos de los motivos que emergen en las piezas tejidas a mano por vecinas [y algún que otro hombre, como su padre] de Valverde de la Vera. Una iniciativa en la que las personas participantes cooperan para mejorar el espacio que comparten. Elaboran estructuras ligeras mediante diversas técnicas textiles que son instaladas en las calles del pueblo a modo de parasoles que aportan sombra durante el verano. La instalación colabora en la expresión de su imaginario colectivo y celebra el regreso al municipio de familiares y amigos durante las vacaciones. El material que emplean para la confección de las piezas es el plástico. Reutilizan bolsas de la compra [las inconfundibles verdes del supermercado] y embalajes [botellas PET] que transforman en largas tiras que se pueden tejer”.

Doble página del libro ‘Tejiendo la calle’; a la derecha, instalación de las sombrillas. @Asier Rua

Tras casi 10 años de trayectoria y la implicación de una veintena de vecinas del pueblo (más otra veintena de vecinos colaborando en la instalación, más los medios que pone a disposición el Ayuntamiento) este verano los parasoles van a desplegarse por cinco calles, unos 700 metros lineales. En este punto, Marina reconoce que al principio costó un poco romper las habituales inercias de conservadurismo de un pueblo, que lo podían ver como “una tontería”, pero que año tras año, el proyecto ha ido ganando peso y altura, compromiso, parabienes y –esto es importante– visitantes.

El libro de RUA Ediciones recoge bien el espíritu coral de todo el proyecto. Cuenta con testimonios de tejedoras y vecinos, más los textos personales de Marina y una excelente selección fotográfica que alterna las imágenes artísticas con las histórico/etnográficas. Manuel V. Fernández, padre de Marina, aporta al libro preciosas fotos en blanco y negro que nos ayudan a comprender mejor el contexto y mensaje de Tejiendo la Calle. Natural de Plasencia, Manuel reside en Valverde de la Vera, donde ha ejercido como maestro de escuela rural. Fotografía desde hace 30 años el entorno en el que vive, con unos 35.000 negativos de fotografías analógicas que documentan el paisaje, la arquitectura, las personas y el modo de vida de la comarca. El fotógrafo especializado en interiorismo y arquitectura Asier Rua, el editor –tan pulcro y cuidadoso en este libro como en otros que ha publicado anteriormente–, aporta coloristas imágenes del cambio que experimenta el pueblo estos últimos veranos.

Otras dos de las imágenes recogidas en el libro ‘Tejiendo la calle’ que muestran el espíritu colaborativo del pueblo. @ Asier Rua

Este agosto, a las numerosas fiestas de Valverde (la Romería de la Virgen del Río, la de la Virgen de Fuentes Claras, el 15, San Roque, al día siguiente) se une la presentación de este libro tan especial el día 12 en el castillo de los condes de Niebla, de los siglos XIII y XIV. El revolucionario craftivismo ha llegado con toda naturalidad, con toda su carga rural, femenina y ecológica, a la preciosa comarca de La Vera, uniendo siglos y sensibilidades.

Más información y compra de ‘Tejiendo la calle’:

Otros libros de RUA Ediciones en ‘El Asombrario’:

‘Los usos de la decoración’. 

´Fisura’.


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Comentarios

  • Anna Darder Andrés

    Por Anna Darder Andrés, el 10 agosto 2021

    Me ha gustado mucho el articulo y el tema.
    Hace poco estuve en Banyoles y vi toda la plaza decorada con motivos de ganchillo, un grupo de mujeres de la Garrotxa que se hacen llamar «Les guerrilleros del ganxet» se dedican a realizar estos montages, siempre con el ganchillo en mano.
    Echadle un ojeada a la plaza de Banyoles, espectacular.

  • María

    Por María, el 12 agosto 2021

    Muy interesante

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