El gochu asturcelta vuelve al abismo de la extinción por la guerra

El gochu asturcelta vuelve al abismo de la extinción por la guerra en Ucrania

Lechones de gochu asturcelta, un cerdo autóctono de Asturias. Fotografía: Asociación Criadores Gochu Asturcelta (ACGA).

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Las razas autóctonas en peligro de extinción no están al margen de los vaivenes de la economía y la política internacional, e incluso la guerra de Ucrania les afecta. Hoy, en la serie que dedicamos cada mes a estas razas de animales domésticos, vamos a conocer el gochu asturcelta, un cerdo autóctono de Asturias, del que llegaron a quedar solamente cuatro ejemplares y que vuelve a estar en peligro de desaparición por haberse disparado los precios de los cereales a causa de, entre otros motivos, la guerra en Ucrania.

En tiempos de los romanos ya se documentó la buena calidad de los jamones producidos en lo que hoy es Asturias. Y desde el siglo VIII hay multitud de documentos que acreditan la presencia de los cerdos en la región. El gochu asturcelta se distribuye por todo el Principado y llegó a quedarse en tan solo 4 ejemplares. Hoy la población se está recuperando, ya hay 1.000 ejemplares en total, aunque con altibajos.

Este cerdo se cría en extensivo, aprovechando los recursos naturales y manteniendo zonas de alto valor ecológico. Su presencia ayuda a la conservación de los bosques caducifolios de robles y castaños y del monte bajo, a la preservación de la gastronomía asturiana tradicional y al mantenimiento del paisaje tradicional de la casería asturiana.

Los animales se ceban en el monte con lo que comen en extensivo, pero además necesitan un aporte de pienso. La madre y las crían permanecen juntas y la alimentación es a demanda, así que las crían maman cuando quieren. Durante las 5 primeras semanas, los gochinos permanecen junto a la madre mamando y salen al monte con ella, no permanecen encerrados; las madres también necesitan aportes de pienso para criar.

La Asociación de Criadores del Gochu Asturcelta (ACGA) nació en el año 2002 gracias al empeño de unos pocos ganaderos por recuperar una raza que estaba al borde mismo de su desaparición. Recorrieron los 78 concejos que forman la geografía asturiana en busca de los últimos gochus y sólo encontraron 4.

Y ahí empezó el trabajo para multiplicar la raza manteniendo la genética pura, en las instalaciones del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (SERIDA). En la asociación tienen una filosofía muy clara: conseguir centenares de criadores con unos pocos gochos y no un solo empresario que críe cientos.

Y en ello están. Hoy son más de 40 los socios que mantienen la raza de gochu asturcelta. “La mayoría cría esta raza por convencimiento de que las razas autóctonas son importantes y, si no lo hacemos, estaremos haciendo un flaco favor a los que vienen detrás”, indica Juan Menéndez, veterinario de la Asociación de Criadores del Gochu Asturcelta. Y añade que en la FAO hay preocupación por la extinción de animales domésticos desde cerdos a gallinas; es un problema muy serio la extinción de razas autóctonas. “Lo hacen por convencimiento de que esta raza no se puede perder”, añade.

Menéndez sigue con la explicación: “La raza fue razonablemente bien con un proceso de recuperación desde 2002; crecíamos poco a poco y la cosa iba bastante bien. Con la pandemia fue problemático, porque nos cerró el canal de restauración, que era donde destinábamos todos los cochinillos que se comercializaban”.

Ejemplar adulto de gochu asturcelta. Fotografía de ACGA.

De nuevo en riesgo por la subida de un 90% del pienso

“Fuimos aguantando el tipo, pero el problema actual de la subida del precio de los piensos, con incrementos del 90% a 100% en el precio desde diciembre del año pasado y que con la guerra de Ucrania se ha agravado, y, en cambio, no podemos subir los precios de los productos del gochu, tenemos un problema muy grave”, sigue Menéndez.

“No sabemos si va a ser capaz la raza de remontarlo; este año está en retroceso, porque no podemos aumentar los precios a los consumidores y la cría se está resintiendo mucho”, indica. “Se cría menos, porque es inviable; no es que no se cubran los costes, es que se pierde dinero”.

Ha habido años de 1.600 ejemplares de gochu asturcelta, porque las condiciones para la cría eran mejores. Menéndez indica que la media era de 200 partos al año, pero este año los registros son muy bajos.

Los productos del gochu asturcelta se venden directamente a los consumidores a través de internet o en carnicerías tradicionales en Asturias, más que en restauración. “Demanda hay, pero la demanda no puede pagar los incrementos de precio de un 90% del coste de producción en seis meses”, termina Menéndez.

Así que la raza sigue luchando por escapar de la extinción con la ayuda de ganaderos comprometidos.

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